A 10 años de la noche cordobesa que obligó a la reforma política

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El escrutinio del 2 de septiembre de 2007 generó una profunda crisis en la provincia. De aquellos comicios surgieron los cambios del régimen electoral y la boleta única de sufragio.

Hoy se cumplen 10 años de la noche más larga y polémica de la política cordobesa. El 2 de septiembre de 2007, el candidato oficialista Juan Schiaretti derrotó por escaso margen al opositor Luis Juez, en un escrutinio con incertidumbres interminables. Hubo denuncias de fraude y masivas movilizaciones en los días posteriores que generaron una profunda crisis política.

Los reclamos de la oposición, que se trasladaron a las calles durante un mes y medio, obligaron al nuevo gobernador a impulsar una reforma del vetusto sistema electoral cordobés.

Aquellos comicios, durante el segundo mandato de José Manuel de la Sota, se realizaron con las tradicionales boletas partidarias e incluían las sumatorias de votos, lo cual complicaba el escrutinio provisorio.

En un contexto de cuestionamientos, una de las primeras medidas que impulsó Juan Schiaretti cuando asumió fue una reforma electoral. Consciente de su debilidad política, el nuevo mandatario convocó a una comisión consultiva de expertos para que hicieran un diagnóstico y sugirieran medidas para cambiar el sistema electoral. También incluyó modificaciones en las campañas y en el financiamientos de estas.

Luego de varios meses de trabajo, la comisión de expertos se expidió con un informe con un título sugestivo: “Así no va más”.

En diciembre de 2008, la Legislatura provincial sancionó un nuevo código electoral que tuvo como novedad relevante la boleta única de sufragio, que se aplicó en las elecciones provinciales de 2011.

De ese modo, Córdoba se convirtió en la primera provincia en eliminar las cuestionadas boletas partidarias. Fue un avance para el sistema político local, pero que se produjo tras un escándalo que puso a la provincia al borde de la peor crisis política de la historia reciente.

El abogado constitucionalista Jorge Gentile integró aquella comisión, aunque no compartió el informe final. “Se hizo un buen trabajo en la comisión, pero hice un informe propio porque creo que la reforma quedó a mitad de camino. Y seguimos ahí. Hay que avanzar hacia un  sistema electrónico”, dijo el exlegislador y convencional constituyente.

Escándalo y después

Una década después de la noche más larga de la política cordobesa, los protagonistas de aquellas jornadas convulsionadas tienen distintas responsabilidades: Schiaretti transita su segundo mandato no consecutivo como gobernador, mientras que Luis Juez es embajador en Ecuador, luego de algunos reveses electorales.

Desde la sede diplomática en Quito, el exintendente de Córdoba, fiel a su estilo, fue terminante. “Nos robaron aquella elección, pero no voy a seguir llorando. El tiempo me llevó a reflexionar sobre lo que pasó aquel día. Llegué a la conclusión de que De la Sota y Schiaretti no podían perder de ninguna manera aquella elección”, arrancó el ahora embajador.

Según la lectura de quien fue candidato del Frente Cívico, el PJ tenía un sólido respaldo del kirchnerismo. “(Julio) De Vido y (Ricardo) Jaime fueron el sostén del PJ en aquella campaña. Ahora me quedó muy claro que había una matriz de corrupción que bajaba de la Nación e implicaba al gobierno de Córdoba”.

–Pero usted apoyaba a Néstor Kirchner en aquel momento, desde la transversalidad…

–Me hago cargo. Creíamos que Néstor Kirchner era distinto. Pero yo denuncié a Jaime en 2005 y a De Vido en 2006. Como intendente, no permití que los Cirigliano se quedaran con la Tamse y también impedí que Cristóbal López impusiera el juego en Córdoba.  No tengo dudas de que hubiera sido distinto si gobernábamos Córdoba. Hubo empresas vinculas con el kirchnerismo que hicieron fortunas con el PJ gobernante. Nosotros lo hubiéramos impedido”, dice Luis Juez.

Sobre los acontecimientos de una década atrás, Schiaretti le dijo esta frase a La Voz: “Salió una reforma sin carácter político y Córdoba fue la primera provincia en tener boleta única. Pese a los agravios que recibí en mi vida, yo no guardo rencores y lo que hago es trabajar por Córdoba”. Esta fue la definición de quien en 2015 fue elegido nuevamente como gobernador de la provincia.