En cinco meses cerraron más de 200 inmobiliarias y hay otras 3.000 al borde del abismo

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Por el alza del valor del dólar se canceló el 25% de las operaciones

(Por Graciela Moreno) Las inmobiliarias de la Ciudad de Buenos Aires admiten que no pasan por su mejor momento. Con la suba del dólar, en mayo, se cayeron 25% de las operaciones que ya estaban pautadas. Los referentes del sector aseguran que las tasas que hoy ofrecen los bancos para créditos hipotecarios se duplicaron en el último mes. Sumado a que, por la nueva ley que regula a la actividad, ya no pueden cobrarle la histórica comisión por alquiler al inquilino, el sector asegura estar en crisis. Ya cerraron 206 inmobiliarias porteñas en los primeros cinco meses del año, pero hay otras 3.000 en peligro.

“El tema central es que de los 7.250 corredores inmobiliarios un 93% son unipersonales y el alquiler de viviendas era una parte importante de su facturación. Antes pagaba un 4,15% el propietario y otro 4,15% el inquilino. Ahora ya no es negocio cobrarle sólo 4,15% al que da su propiedad en alquiler.

Debería acotarse a las propiedades menores a $15.000 mensuales, no es posible que alguien que paga u$s7.000 por alquilar un piso en Puerto Madero tampoco pague la comisión”, explica indignado Armando Pepe, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad.

Cuenta que ya se presentaron 108 amparos individuales, además de los elevados por el Centro de Corredores Inmobiliarios y el Colegio Único de Corredores.

“Hay 3.000 inmobiliarias al borde del cierre, no sólo las 206 que cerraron de enero a mayo. Tenemos gente que la está pasando muy mal. Desde que comenzó junio se frenó todo, ni los teléfonos suenan”, agrega Pepe.

Las inmobiliarias se están convirtiendo en consultorios psicológicos, donde cada vez que tambalea una operación, se escuchan historias dramáticas que cuentan como se termina el sueño de la casa propia. “Una persona que empezó a tramitar su crédito en diciembre con un dólar a $17 hoy ya no llega a comprar.

Si la propiedad costaba u$s 150.000 y tenía u$s 50.000, pedía un crédito de $1,7 millón para escriturar. El problema es que ahora necesita $900.000 más. Si no puede recurrir a los créditos de familiares y amigos, ya no puede comprar”, puntualiza el empresario inmobiliario.