Congreso: Ejecutivo revolea decreto y gatilla foco de tensión

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Las temporadas estivales son las preferidas de Mauricio Macri para juguetear con Decretos de Necesidad y Urgencia: ni bien asumió, activó en “comisión” a dos jueces de la Corte Suprema; en enero del año pasado, aceleró de igual forma la luz verde de la ley de ART; ayer, publicó una amplia reforma del Estado. Las primeras dos generaron un fuerte rechazo y Casa Rosada tuvo que dar marcha atrás -intención de mostrar poder que sólo dejó como ganancia un costo político-, y para el último caso se espera un nuevo e innecesario foco de tensión que ya huelen hasta los propios legisladores oficialistas.

“Hay una realidad imposible de evitar: en dos años tuvimos quilombos siempre con los DNU. Algunos quedaron en la nada y otros los defendimos como pudimos en el Congreso, pero tampoco se puede hacer magia si no tenés mayoría en alguna de las dos cámaras”, señaló un legislador top de Cambiemos a Ámbito Financiero. En cambio, desde la óptica de Casa Rosada no avizoran “ningún problema” con la nueva medida adoptada por Macri para, en principio, desburocratizar un Estado fofo y en el marco de un plan dietético de reformas económicas que pincela el Gobierno a través de un exacerbante gradualismo.

Desde otra perspectiva, otro legislador premium del oficialismo aseguró a este diario que “si bien puede generar ruido este decreto ómnibus, que toca varias leyes y deroga otras, parece bien argumentado y se da tras una serie de estudios minuciosos de los ministerios que intervinieron en el articulado”, y agregó: “Por el tema de la urgencia no parece inadecuado poner fin a trabas por leyes que se mantuvieron vigentes, por ejemplo, desde el último proceso militar. Eso sí, lío va a haber igual en el Congreso pero no por este tema, sino por todas las iniciativas que se discutan”.

La oposición, en principio, rechazó la medida. “Lamento sinceramente que este tipo de modificaciones de leyes salga por DNU, creo que va en contra del fortalecimiento de las instituciones que Argentina necesita. Más allá del contenido del decreto, esto debió pasar por el Congreso”, disparó el diputado nacional Marco Lavagna, del Frente Renovador. En tanto, desde el ultrakirchnerismo, Marcos Cleri -presidió el año pasado la bicameral que trata los decretos- expresó que la decisión “no tiene ni necesidad, ni urgencia”, y agregó que el tema podría ser tratado sin problemas como un proyecto de ley en sesiones ordinarias o extraordinarias.

El DNU deberá ser remitido a la comisión bicameral permanente de Trámite Legislativo, que tendrá 10 días hábiles para expedirse sobre el tema, por lo que la discusión en el Congreso comenzará recién en febrero, se convoque o no a sesiones extraordinarias debido a que este cuerpo funciona todo el año. Con 16 legisladores -8 senadores y 8 diputados-, Cambiemos tuvo varios dolores de cabeza el año pasado debido no sólo a una integración en desventaja -siempre de acuerdo a lo que le correspondía a cada fuerza- que se tornó menos amigable hacia el oficialismo, sino también por la presidencia en manos de Cleri, con voto doble en caso de empate. En 2016, la titularidad estuvo en manos del radical Luis Naidenoff, actual jefe de Cambiemos en el Senado, quien descomprimió trifulcas con cintura.

Tras las elecciones nacionales del 22 de octubre último, el Ejecutivo recibió una bocanada de votos y legisladores que ayudarán a Cambiemos, aún sin tener mayoría en ambas cámaras, a blindar la bicameral de DNU. El presidente de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, ya notificó horas atrás a los ocho integrantes de ese cuerpo: por el oficialismo estarán los macristas Pablo Tonelli, Ezequiel Fernández Langan y Fernando Iglesias, y los radicales Luis Petri y Martín Hernández, mientras que desde la oposición aparecerán los camporistas Cleri y Máximo Kirchner, y el peronista Pablo Kosiner, del interbloque Argentina Federal.

Para los próximos días deberá hacer lo propio el Senado. Allí, el PJ es primera minoría pero casi empatado con Cambiemos, por lo que cada uno contará con tres integrantes en la bicameral, más un kirchnerista y otro peronista disidente del bloque que comanda el puntano Adolfo Rodríguez Saá. Con este reparto, el oficialismo quedaría con ocho casilleros en la comisión y estará en condiciones de pedir la presidencia, sin necesidad de intercalar como lo hizo entre 2016-2017. Para que un DNU pierda vigencia, las dos cámaras del Congreso deben rechazarlo en el recinto, situación que nunca se dio desde la implementación de estas medidas que nacieron con la Constitución de 1994.

“El Gobierno tiene que explicar, que el jefe de Gabinete -Marcos Peña- explique, que el señor titular de la ANSES, Emilio- Basavilbaso explique, que el ministro de Economía -en referencia al de Hacienda, Nicolás Dujovne- explique los temas que llevan adelante, que no traten de ningunear los temas (…) La sociedad no sabe lo que pasa”, disparó durante la última sesión ordinaria del Senado -29 de noviembre pasado- el jefe del PJ y delegado premium de los gobernadores justicialistas, Miguel Pichetto, en plena discusión en el recinto del pack fiscal-previsional en esa Cámara.

Para terminar de blindarse, el Ejecutivo apuesta a mantener el buen canal de diálogo con el PJ en el Senado y escanea a monobloques sueltos en Diputados ya que en esa Cámara, varios justicialistas se desmarcaron de los gobernadores y zigzaguearon en las sesiones extraordinarias de diciembre pasado.