El plan del oficialismo es dividir a la oposición y unificar al PJ

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Con la doble candidatura habrá muchos postulantes apuntando al voto opositor. Tratarán de que no haya una lista kirchnerista.

Con la aprobación del paquete de leyes con reformas al Código Electoral, el PJ desnudó su estrategia para los comicios, en su ambición de retener el poder provincial por sexto mandato consecutivo.

El gobernador Juan Schiaretti y sus estrategas de campaña tienen como objetivo unir al peronismo y que haya la mayor cantidad de candidatos opositores en la próxima votación.

El propio titular del bloque de Unión por Córdoba, Carlos Gutiérrez, reivindicó la posibilidad de tener una estrategia para tratar de seguir gobernando.

“Somos oficialismo en la provincia, y en el marco de las leyes haremos todo lo posible para seguir gobernando Córdoba. Más allá del cacareo de la oposición, que en el pasado impulsó reformar la Constitución para darle un tercer mandato a su gobernador, con estas reformas no se ganan elecciones”, dijo Gutiérrez, en obvia referencia al radicalismo y a la reelección de Eduardo Angeloz.

Las reformas al Código Electoral tienen beneficios para el oficialismo. Aunque también otras fuerzas tendrán algún rédito.

El cambio más cuestionado fue eliminar el límite del 1° de marzo para que el gobernador anunciara la fecha de las elecciones.

Se trata de una norma que impulsó el propio PJ, en diciembre de 2016. Pero ahora el partido dio marcha atrás, para que Schiaretti no perdiera la sensible herramienta de fijar la fecha de los comicios, sólo con 90 días de anticipación.

“La ciudad de Córdoba, que es gobernada por el radicalismo, tiene el mismo plazo de 90 días de anticipación para anunciar la fecha”, se defendió Gutiérrez, aunque los opositores criticaron que fueron ellos quienes impulsaron esa autolimitación, que ahora sacaron.

La suba de fondos para las campañas es para todos, pero, por ejercer el poder, Unión por Córdoba es el espacio que mejor podrá aprovechar la situación de contar con más fondos públicos y privados.

La doble candidatura (los aspirantes a gobernador también podrán ser postulantes a legisladores por distrito único) apunta a que haya muchos candidatos a gobernador, que buscarán el voto opositor, más que el peronista.

Aunque esto puede ser un arma de doble filo para la estrategia electoral del peronismo: el cristinismo duro podría apostar a impulsar un candidato propio, teniendo en cuenta que, con poco más de 30 mil votos, conseguiría una banca en la Legislatura.

Operadores schiarettistas ya están dialogando con los principales dirigentes cristinistas.

Desde el Centro Cívico les plantean a los K una encrucijada de hierro: el próximo gobernador será Schiaretti o el candidato del presidente Mauricio Macri.

El objetivo del PJ es acordar para que no haya una lista cristinista, pero sin incluir a dirigentes que respondan a Cristina Fernández en su nómina, teniendo en cuenta que Córdoba es la provincia más antikirchnerista.

Todo está por verse, pero el peronismo ya piensa y actúa, mirando al 2019 electoral que se avecina.