¿Quién cuida a los animales?

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Es sabido que en sociedades como las nuestras, con el 30 por ciento de población bajo la línea de la pobreza, las urgencias nos obligan a replegar asuntos igualmente importantes. Pero es preciso cuestionar el actual modelo de encierro de los animales, proteger también esas vidas, ampliar derechos a todos los seres vulnerables. ¿Hay que cerrar los zoológicos?, ¿sirve trasladar los animales a santuarios?, ¿es preciso incorporar este debate en la educación de nuestrxs niñxs? Los caso de las elefantas Susi y Pelusa, y una experiencia transmedia que busca visibilizar la problemática.

La elefanta Susi nació en estado de libertad en África en 1973. En 2009 desde un zoológico de Barcelona supo conmover con su sufrimiento al mundo y movilizar –en una causa trasversal– a republicanos y monárquicos de la talla de José Saramago, la Reina Sofía, y parlamentarios europeos y catalanes, y disparó la campaña ZooXXI que renovó la chispa de este movimiento social y participativo pionero en el mundo en promover un modelo de reconversión de los zoológicos en centros de rescate de fauna.

Si bien la campaña tuvo repercusión global y logró instalar la problemática de los animales en cautiverio, el objetivo no se logró pero gracias al trabajo empecinado de activistas y científicos cada vez está más cerca de alcanzarse.

Junto a Susi, Pelusa –nuestra elefanta Argentina– y nueve más de su especie, esperan llegar a sus nuevos espacios de semilibertad. Aún queda un camino por transitar para el que necesitamos el despertar de la conciencia social de muchos. Sobre todo para entender que cuando hablamos de animales también estamos hablando de fundar o refundar una sociedad con mayor ética y justicia, que realmente nos incluya a todos. Un camino que interpela a el modelo educativo actual que, al menos, si no miente no dice toda la verdad sobre la vida de esos animales que se muestran en los zoológicos.

Llama la atención que, al menos en España y Catalunya, causas por los derechos de los animales forman parte del ideario de las posiciones de centro–izquierda y ocupan un lugar importante en el planteo de sus políticas, mientras que en Argentina esta causa es cuestionada por los sectores progresistas. E incluso, cuando lo que esencialmente los distingue de ideologías más conservadoras es su “vocación de ampliar derechos”, paradójicamente en gobiernos de derecha son más permeables iniciativas de este tipo, como por ejemplo, el control de zoonosis en barrios vulnerables de las áreas metropolitanas.

Se entiende que en sociedades como las nuestras, con 30 por ciento de población bajo la línea de pobreza, las prioridades parecen ser otras. Pero es necesario que se entienda que de ningún modo compiten –ni siquiera en la asignación de recursos–; que no es una cosa o la otra; que la tendencia es ampliar el círculo ético de derechos hacia todos los seres vulnerables: personas y animales.

Existen algunos indicios en las nuevas generaciones de cierta empatía con la “situación de tristeza” que observan en los animales del zoológico. Por esta razón, ya existen experiencias por ejemplo, de instituciones educativas que, o se han proclamado en contra o ya no planifican sus visitas tradicionales a estos espacios de encierro animal. Este cambio de comportamiento en los más jóvenes resulta promisorio para el modelo de zoo-parques y preservación de fauna que proponemos como nuevo paradigma, que en modo alguno implica el cierre de los zoo porque la problemática requiere una solución aún más compleja.

Alejandra García, desde el Santuario Equidad que dirige en Cruz del Eje Córdoba nos advierte: “Para que un niñxs vea un elefante cinco minutos delante de su jaula, ese animal pasa al menos 50 años detenido en el mismo espacio, privado de su libertad”. Pensá en tu encierro de oficina de continuado por 50 años. Solo, sin poder regresar a casa cada tarde-noche.

En 2009 Alejandra, que dirige actualmente la campaña de la Fundación Franz Weber para trasladar los elefantes en Argentina, quedó impactada por la historia de Susi y logró junto al resto de sus compañexs dar un gran paso en la visibilización de la vida en cautiverio. Hoy su rol en el zoológico de La Plata con Pelusa fue distinto pero el objetivo el mismo: “Intentar convencer a las autoridades del zoo los beneficios para Pelusa y para el sistema zoo de que tenga la posibilidad de ser trasladada a un santuario”.

Tenemos que decir que gracias al equipo del zoo de La Plata y del santuario de elefantes de Brasil, hoy Pelusa recibe los cuidados adecuados pero la causa de su enfermedad es su cautividad, y eso solo se resuelve trasladándola.

Para el caso particular de los elefantes ha habido un gran avance, tanto en Europa como en Latinoamérica, ya que existen santuarios y el traslado de las elefantas es una realidad que puede darse; solo resta vencer algunas rigideces del sistema. Está presente la voluntad política, lo que permite vislumbrar un buen resultado. Distinto es el caso de los lobos marinos, focas, jirafa y tantas otras especies que no tienen santuarios construidos para ellos.

La vida comunitaria de los elefantes

Los elefantes se organizan en grandes manadas formando grupos familiares y clanes, no saben por naturaleza vivir en soledad. Están liderados por una matriarca, que además como continuidad de especie entrena a otra más joven que ella. En los zoo actuales se le violenta esta condición. Podemos ver elefantas solas en recintos y un cartel al lado que dice: ‘Los elefantes viven en grandes manadas, caminan más de 50 kilómetros por día’, y lo que vemos –nos señala Alejandra– es el cuerpo de un elefante que en realidad esta ausente, aislado no solo de ambiente natural sino desprovisto hasta su propia naturaleza.

La matriarca juega un papel de cohesión social y protección de la manada, para una convivencia pacífica y segura; provee cuidados, alimento, estrategias de supervivencia y toma las mejores decisiones para el grupo. Cuando los cazadores matan a una matriarca o a otros elefantes de edad avanzada, los más jóvenes se quedan sin ningún tipo de contención o guía y llegan a producir actos vandálicos, como quedó registrado en estudios de observación científica. Aún más: tienen sus propias ceremonias y ritos funerarios registrados por las doctoras Joyce Poole y Cynthia Moss en África.

En el caso de Susi su amputación emocional ha sido tan grande que hoy la vemos con un carácter sumiso y no tiene ninguna matriarca que la contenga. Sin embargo, en los pequeños gestos que tiene con sus cuidadores vemos que su nobleza sigue intacta.

Actualmente, científicos, artistas, políticos y activistas están conectados y tienden puentes entre Barcelona y Argentina en la campaña ZOOXXI que plantea que no hace falta traer a los animales a la ciudad para reproducirlos, que puedan reproducirse donde viven. Pasar de la idea de la opresión y el encierro, a la idea de los derechos, de la protección y la libertad. Si funciona Barcelona nos espera una campaña global enorme.

“Susi y Pelusa han logrado ser la voz de los millones de animales invisibilizados que sufren la trata y el encierro en el mundo”, declara Leonardo Anselmi, coordinador de la Plataforma ZOOXXI. Son ejemplos de una problemática global.

Un experiencia con todos los sentidos

Susi, una elefanta en la habitación es un proyecto transmedia que visibiliza la problemática a través de tres historias que serán narradas en un web documental, un cortometraje y una aplicación. “El webdoc de Susi es el único proyecto transmedia que habla de la cruda realidad de los animales en cautiverio. Lo hacemos en positivo, a favor de la libertad, en contra de la violencia, desde el respeto y el amor hacia los animales. Nos dirigimos a niños, jóvenes, padres, educadores y animalistas en un proyecto donde el usuario será un protagonista activo en todo momento, pudiendo sumarse al cambio”, declara Ana Luz Sanz, directora del proyecto ganador del primer premio en el concurso de Guionistes Associats de Catalunya y recientemente seleccionado en el Docs Barcelona, uno de los Festivales de documentales más relevantes del mundo.

El web documental ofrecerá la descarga de una App para visitar el zoo de Susi en 360º. Podrán recorrerse los parques con un GPS y conocer más sobre las especies y las historias reales: ¿Quiénes son? ¿de dónde vienen? ¿qué comportamientos tienen en libertad y cuáles en cautiverio?

El cambio de paradigma de los zoos es un proceso activo que ya está sucediendo a nivel global. Sensibilizar y comenzar a funcionar todxs, sociedad, educadores, responsables y visitantes desde una nueva perspectiva que actúe con ética y empatice con la vida de estos animales es un desafío de esta propuesta transmedia. Una invitación a transitar este nuevo modo de relacionarnos con los animales.