Torneo de verano para pocos

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La popular para ver Boca-River subió de 350 a 450 pesos respecto de 2017. Las plateas descubiertas costaban 500 pesos en Mar del Plata y ahora valen mil. La techada lateral también duplicó el valor: de 600 a 1200.

El fútbol de verano tiene precios calientes, a tono con la inflación y las altas temperaturas. En la cancha habrá que pagar una platea descubierta hasta un 100 por ciento más que en enero de 2017. Las populares aumentaron un 23 por ciento para ver River y Boca (de 350 a 450 pesos). Pero si alguien no vive en Mar del Plata, Mendoza, Salta y Santa Fe –las sedes de los partidos– o no es un ocasional turista en esas ciudades, también deberá abonar para ver los amistosos por TV. Sin el desembolso de los 300 pesos por el pack fútbol, será imposible seguir los encuentros. Aunque ni aun pagando, se tendrá garantizada la transmisión desde el living de la casa. Los cortes de luz se extienden por todos lados y vienen con tarifazo incluido. Los grandes ganadores de este negocio son: Torneos y Competencias que organiza los partidos, las empresas de TV paga Cablevisión, Direct TV y Telecentro, los dueños de los derechos de televisión Fox y Turner y los municipios de aquellas ciudades que cobrarán porcentajes sobre el espectáculo. El hincha de a pie seguirá siendo esquilmado.

El superclásico del 21 de enero en Mar del Plata y los demás partidos de la oferta veraniega estuvieron en duda hasta principios de enero por un conflicto de intereses entre la Municipalidad y la productora TyC. Cuando se pusieron de acuerdo, presentaron la edición 50º del torneo y fijaron los precios. Bien salados, como era de esperar en una ciudad marítima. Una popular para ver Boca-River subió de 350 a 450 pesos respecto a 2017. Pero las plateas aumentaron mucho más. Una descubierta costaba 500 pesos en el estadio José María Minella la temporada anterior. Ahora vale mil. La techada lateral también duplicó el valor: de 600 a 1.200.

Una referencia adicional también sirve para comparar. En el último clásico en el Monumental que Boca ganó 2-1 el 5 de noviembre, la platea San Martín baja (casi la mejor ubicación del estadio) salía 1.200 pesos. Y el partido era por los puntos. Otro dato: una entrada para un menor en Mar del Plata obliga a pagar 250 pesos. Igual que el precio de una popular en el verano del año pasado.

Los precios bajarán con relación al Superclásico cuando se jueguen otros partidos. Boca-Aldosivi, San Lorenzo-Huracán y Racing-Independiente, tendrán montos semejantes a los del verano anterior: 350 pesos las populares, 550 las plateas descubiertas, 650 y 800 las cubiertas, y 1200 los palcos. Esta última ubicación preferencial para ver River-Boca el 21 saldrá 2.400. Algunos valores son del fútbol europeo.

Argentina, según un estudio realizado en 2015 por un sitio español de marketing deportivo, ocupaba el 14º puesto entre las Ligas de fútbol más caras del mundo. Incluso, era la primera entre todas las que están fuera de Europa, donde los torneos de Inglaterra y España tienen las entradas más costosas. Supera a Brasil y México en ese rubro donde compiten clubes con más poderío económico que los nuestros.

Un día antes del próximo Superclásico, el 20 de enero, reservar el boleto más económico para ver Real Madrid-La Coruña en el estadio Santiago Bernabeu saldrá 54 euros (son 1222 pesos argentinos según la última cotización). Pero se trata de un partido por la Liga donde juegan Messi y Cristiano Ronaldo, los dos mejores futbolistas del planeta. Con condiciones de seguridad óptimas, en cómodas ubicaciones y con presupuestos que superan con holgura a los de River y Boca. Asistir a un encuentro del fútbol argentino puede ser toda una aventura. Se corre el riesgo de regresar lastimado, en el más leve de los casos.

Mar del Plata no es la única ciudad donde los precios del fútbol veraniego sufrieron aumentos contundentes. En Santa Fe y Salta una entrada general salía 160 pesos en 2017. Ahora costará 350. En Mendoza también: para ver mañana a Boca y Godoy Cruz habrá que desembolsar aquella suma. Los incrementos no son una novedad de esta temporada con un arrastre de inflación descontrolada desde principios de 2016. En aquel verano de hace dos años, los boletos ya habían aumentado demasiado y La Nación parodiaba la noticia con el título “Precios descuidados: las entradas para ver fútbol de verano, hasta un 65 por ciento más caras”. Una general para el River-Boca costaba 250 pesos. Hoy sale casi un 45 por ciento más cara.

Además del ataque al bolsillo del hincha en vacaciones –siempre que pueda tomárselas– la novedad de este tórrido verano es que se pagará por el fútbol televisado. Hay que contratar el pack de 300 pesos que cobran los cableoperadores a precio de cártel. No importa que se trate de ver partidos no oficiales con jugadores duros y en plena pretemporada, en muchos casos con suplentes, sin el incentivo de los puntos en disputa y además, que el costo del traslado se incremente al lanzarse por las rutas argentinas. Con la nafta, el peaje, la comida y el alojamiento por las nubes, la cuenta puede llevarse una buena porción de nuestros ingresos.