Volatilidad financiera: cuatro carteras para resistir la crisis

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Frente a las fuertes tensiones cambiarias resulta indispensable que los inversores revisen activamente sus carteras en vista al nuevo contexto. Aquí cuatro alternativas de inversión para no perder en esta nueva realidad.

Una virulenta crisis cambiaria con consecuencias aún impredecibles en su magnitud para la economía doméstica desató un verdadero desconcierto para la comunidad inversora en las últimas tres semanas, no sólo por la vorágine con la que se devaluó el peso (lejos, la moneda que más pierde frente al dólar en el mundo), sino por la falta de certezas -por el momento-respecto al tiempo que llevará encontrar señales que marquen el inicio de un período de cierta estabilidad.

El precio de la divisa escalando en forma exponencial (en apenas 12 jornadas saltó $5 o un 25%, más que en todo 2017), las idas y vueltas con los aumentos de tarifas, el anuncio del regreso al FMI, con las tensiones políticas que conlleva la noticia, más una ola de desconfianza sobre la política económica gradualista del Gobierno (sin soslayar las implicancias de la suba de la tasa en EE.UU.), propiciaron un escenario de máxima incertidumbre, no sin cierta dosis de pánico, que obligó a muchos inversores a implementar un repentino cambio de estrategia en sus portafolios.

Mientras el riesgo-país regresó a los 500 puntos, su máximo desde 2016, el mercado aguarda con ansias los detalles del monto de la asistencia financiera y de las condicionalidades que impondrá el FMI a cambio, y trata de procesar un nuevo equilibrio del binomio dólar-tasa necesario para frenar la corrida cambiaria reciente. “Por el momento, no estamos en condiciones de afirmar si es tan sólo una crisis cambiaria, o también será una crisis de liquidez y solvencia. Las palabras blindaje, FMI y depósitos a plazo fijo resuenan en la mente de los inversores y ahorristas con una connotación claramente negativa por la condena de nuestra historia económica de los últimos 50 años”, describe a este medio Diego Martínez Burzaco, director de MB Inversiones.

Frente a las fuertes tensiones cambiarias, con correlato posterior en las valuaciones de los activos financieros, resulta indispensable que los inversores revisen activamente sus carteras en vista al nuevo contexto de elevada volatilidad e incertidumbre global y especialmente local, siempre alineados a su perfil, incluidos el horizonte y la tolerancia al riesgo, afirma el economista Gustavo Ber. En ese contexto surge la pregunta inevitable: ¿conviene dolarizarse en este momento después de que el tipo de cambio perforó los $25? ¿O será la hora de la tasa fija en pesos? ¿Y las acciones? La respuesta está condicionada a dos factores clave: tolerancia al riesgo y horizonte de tiempo. Sobre la base de esto, Ámbito Biz consultó a expertos para reconfigurar los portafolios golpeados por la complicada coyuntura financiera. A continuación, dos carteras conservadoras y dos agresivas.

Cartera conservadora

Para aquellos inversores más conservadores, los analistas concuerdan en que sus estrategias deberían orientarse a transitar esta etapa de incertidumbre con una alta dolarización de sus portafolios, que incluya títulos de corto plazo, y también liquidez para poder aprovechar oportunidades que pudieran surgir dentro del clima de mayor volatilidad. En este cambiante escenario, la misión es conservar el capital en dólares y, de ser posible, ganar una tasa de interés. Por ende, los instrumentos que no deben faltar son: Letes en dólares; títulos públicos cortos en moneda dura; bonos corporativos; y las Lebac en pesos del BCRA.

Letes: con rendimientos promedio del 3% anual, “se convierten en eficientes vehículos para inversores conservadores dado que tienen una muy reducida duration”, enfatiza Ber.

Títulos públicos cortos en dólares: los analistas destacan sobre todo al Bonar 2020, que, por ejemplo, ofrece rendimientos superiores al 5% anual, aunque también al más operado del mercado, el Bonar 2024 (que tiene amortizaciones anuales a partir de 2019, lo cual reduce su duration a 3 años) con rendimiento del 6,5% anual. “El Bonar 2020 es un bono plenamente dolarizado con una tasa de rendimiento anual de 5,5%. Lógicamente que la suerte de este bono está atada a la capacidad de repago del mismo por parte del Gobierno, algo que no está en discusión en este momento según mi óptica personal”, comenta el director de MB Inversiones.

Bonos corporativos cortos en dólares: a fin de complementar la exposición hacia la deuda soberana, Ber sugiere incorporar a la cartera Obligaciones Negociables de corto plazo en moneda dura “de alta calidad crediticia” como Pan American Energy 2021 (que tiene amortizaciones anuales a partir de 2019) e IRSA 2019, ambos con rendimientos superiores al 5% y duration inferiores a 2 años.

Lebac de corto plazo en pesos (vencimiento junio): con una tasa nominal anual por encima del 40%, los analistas recomiendan destinar entre un 15% y un 20% de la cartera a estos instrumentos en pesos. “La tasa real es aproximadamente entre 12% y 15% positiva de acuerdo con la inflación esperada, lógicamente mayor que la meta del 15% del Gobierno como consecuencia de la aceleración devaluatoria. La Lebac es un instrumento versátil, con suficiente mercado secundario, para hacerla líquida en el caso de necesidades de los fondos”, señala Martínez Burzaco.

Liquidez en dólares: en este contexto de alta incertidumbre y volatilidad, los especialistas recomiendan reservar entre un 15% y 20% liquidez en dólares a fin de estar en condiciones de aprovechar oportunidades que pudieran presentarse en caso de profundizarse el deterioro en las valuaciones de los activos financieros. Por ejemplo, bonos a precios más baratos y rendimientos proporcionalmente elevados.

Cartera agresiva

Para inversores con un perfil agresivo, lo primero que destacan los analistas es moderar el riesgo de sus carteras, a la espera de tomar apuestas en aquellos instrumentos con mejor relación riesgo-retorno. En ese sentido, Ber sugiere contar con una mayor exposición hacia pesos -a través de Lebac y títulos CER- en busca de aprovechar la fuerte disparada de las tasas bajo la hipótesis de que el nuevo equilibrio dólar-tasa ya estaría más cercano. “También podrían intentar capturar los mayores rendimientos que dejaron los títulos medios tantos soberanos como corporativos a raíz de la debilidad reciente, así como también invertir en acciones que fueron fuertemente castigadas, a lo cual se suma la posibilidad del ascenso del mercado argentino a la categoría de emergente por parte del MSCI”, subraya el economista. Por su parte, el ejecutivo de MB Inversiones indica que “quienes consideran que estamos cerca de un punto de inflexión, sea porque hay indicadores técnicos de sobreventa o porque terminarán en buen puerto las negociaciones con el FMI, se abrieron oportunidades en bonos argentinos así como en las acciones”.

• Títulos públicos en pesos atados al CER (inflación): tras la disparada reciente del dólar algunos economistas estiman un rebrote de la inflación, e incluso ya la ubican cercana al 30% para todo 2018. Por eso, en el mercado recomiendan el Boncer 2021, con rendimientos reales al 8%, y el Bogato 2019 (cláusula gatillo), con rendimientos reales del 10%.

• Títulos Públicos medios en dólares: analistas sugieren buscar valor en el Bonar 2025 y el Bonar 2026, con rendimientos superiores al 7% (duration promedio de 5 años, la cual todavía resulta moderada frente al escenario de mayores tasas en EE.UU). A su vez, mencionan el Discount con ley argentina (duración de 6,8 años), con una tasa de retorno de 8,3%. “Aquí lo que se busca es que pasada la tormenta, Argentina comience el proceso de compresión de spreads nuevamente contra sus pares, permitiendo una apreciación del precio en torno a 10% si buscamos nuevamente los 375 puntos de riesgo país”, argumentan.

• Bonos corporativos medios en dólares: recomiendan Arcor 2023, de sólida calidad crediticia con rendimientos cercanos al 6%, e YPF 2024, a raíz de su mayor debilidad reciente, con rendimientos superiores al 7,5%.

• Acciones: apostando a una exposición diversificada a nivel sectorial, Ber sugiere apostar por Pampa / TGS (energéticas), YPF (petroleras), Macro / Galicia (bancos), Siderar (siderúrgicas) y Telecom (telecomunicaciones), a raíz de que el fuerte “sell-off” reciente, que ha mejorado sustancialmente las valuaciones de empresas locales (exhiben en promedio un P/E proyectado inferior a 10x). En tanto, Martínez Burzaco observa valor en empresas del sector energético como Transener o Central Puerto, cuyos balances han sido realmente auspiciosos con un flujo de fondos por delante bastante predecible para 2018, si la “política” no mete la cola. Para el ejecutivo, el sector bancario presenta oportunidades, principalmente Macro, que opera con un descuento de 10% a 15% contra sus pares por el escándalo Ciccone.