Cárceles: De los 15 medicamentos más comprados por el SPC, 11 son psicofármacos

El Ministerio de Justicia publicó el listado de medicamentos que desea adquirir para el primer semestre del año para administrar en las cárceles. Dominante presencia de compuestos que trabajan sobre el sistema nervioso central. El Ibuprofeno, un clásico, recién aparece 7º en la lista, detrás de 5 ansiolíticos y antidepresivos. Opina un especialista.

Una larga lista de cuatro páginas y media brinda el detalle de los medicamentos e insumos de salud que el Ministerio de Justicia planea utilizar para administrar en las siete cárceles de toda la provincia. Repasar este listado podría permitirle a cualquier profesional de las ciencias médicas o farmacéuticas tener un panorama general de la salud de los más de 7 mil alojados en estos establecimientos.

Se trata de la licitación 5/2018 lanzada el 1º de diciembre por el Ministerio de Justicia de la Provincia, de la cual depende el Servicio Penitenciario, y que lleva al pie la firma de Juan Martín Farfán, secretario de Organización y Gestión Penitenciaria de esa cartera. El monto presupuestado es de poco más de 3,35 millones de pesos, cuya apertura será el 7 de febrero.

“Son los más usados habitualmente por los internos alojados en dichos establecimientos”, sostiene en sus considerandos el llamado a licitación del Ministerio de Justicia.

Repasar ese listado conduce fácilmente a detectar un dato llamativo: hay un dominio absoluto y categórico de los psicofármacos por sobre cualquier otra medicación. Dicho de otra manera: la enorme mayoría de medicamentos que compra y administra el gobierno de Córdoba para sus presos, son psicofármacos, lo cual probablemente esté provocando importantes consecuencias en la salud mental y física de estas personas.

En los considerandos del expediente para la compra, Farfán sostiene que el listado de medicamentos que se pretende comprar “obedece a que son los más usados habitualmente por los internos alojados en dichos establecimientos”.

Lógicamente no es Farfán quien ha confeccionado el listado, sino el Departamento Sanidad de la Dirección General de Técnica Penitenciaria y Criminológica del Servicio Penitenciario de Córdoba, es decir, profesionales de la salud.

 

Psicofármacos. Tienen muchos efectos adversos, entre ellos las adicciones, y por eso deben ser recetados bajo estricta supervisión. En las cárceles, corren más que los analgésicos, administrados por el propio SPC.

 

EL DETALLE

La simple lectura del listado comienza a tender severas dudas sobre el cuidado de la salud de los internos, y con ello sobre el real afán “resocializador” que pretenden tener las cárceles de nuestra provincia y el tratamiento penitenciario que se despliegan en ellas. Aquí el detalle:

  1. Alprazolam. El medicamento con más unidades solicitadas en el llamado a licitación, es el Alprazolam 2 mg, del cual se piden 150 mil comprimidos. Se trata de un ansiolítico y antidepresivo que se utiliza para el tratamiento de los estados de ansiedad, especialmente en crisis de angustia como la agorafobia, ataques de pánico y estrés intenso. Tiene un efecto hipnóforo (favorecedor del sueño a corto plazo) y actúa disminuyendo la excitación del cerebro. También posee cualidades antidepresivas.
  2. Enalapril. Se trata de un medicamento para tratar insuficiencias cardíacas, y del cual se solicitan 80 mil unidades. Es el primer no-psicofármaco de la lista.
  3. Levomepromazina 25 mg. Es un antipsicótico del cual se piden 70.200 comprimidos. Se lo describe como un sedante más potente que otros neurolépticos fenotiazínicos, de efectos extrapiramidales notorios pero moderados, con propiedades adrenolíticas y anticolinérgicas marcadas. Acción analgésica importante.
  4. Diazepam 10 mg. También se piden 70.200 comprimidos. Se trata de un ansiolítico sedante con propiedades miorrelajantes y anticonvulsivantes. Se utiliza para tratar estados de ansiedad y está considerada como la benzodiazepina más efectiva para el tratamiento de espasmos musculares.
  5. Carbamazepina 200 mg. Es un anticonvulsivo del cual se comprarán 70 mil unidades. Funciona como estabilizador del estado de ánimo y es utilizado principalmente para controlar las crisis epilépticas y el trastorno bipolar. Este fármaco está relacionado químicamente con los antidepresivos tricíclicos. En algunas ocasiones se utiliza para tratar la esquizofrenia.
  6. Amitriptilina 75 mg. Se comprarán 63 mil unidades de este comprimido antidepresivo, utilizado para tratar un amplio número de trastornos mentales. Estos incluyen trastorno depresivo mayor, siendo el antidepresivo tricíclico más ampliamente usado y que tiene al menos igual eficacia contra la depresión y los trastornos de ansiedad.
  7. Ibuprofeno 400 mg. Un analgésico antifebril que es un clásico en la mayoría de los hogares, quizás el remedio más difundido, recién aparece en el séptimo lugar, con 60 mil unidades.
  8. Sertralina 50 mg. Se comprarán 55.800 comprimidos de este antidepresivo y ansiolítico, perteneciente al grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Se usa clínicamente para el tratamiento de la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la fobia social y el trastorno disfórico.
  9. Paracetamol 500 mg. Lugar para otro analgésico y antifebril clásico, del que se comprarán 50 mil unidades.
  10. Risperidona 2 mg. Los psicofármacos recuperan el dominio de la lista de compras, con la adquisición de 36 mil comprimidos de este antipsicótico que es usado para los breves estados de acceso maníacos asociados con el trastorno bipolar. Además se la administra para tratar la irritabilidad en chicos y adolescentes con trastornos autistas. Usada “extraoficialmente” para el tratamiento de ataques de ansiedad (ataque de pánico), así como para el trastorno obsesivo-compulsivo (o TOC), al igual que para tratar depresiones resistentes a tratamientos convencionales, con o sin problemas psicóticos.
  11. Ranitidina 150 mg. Fuera del top-ten, con 36 mil unidades, se ubica este remedio que actúa atacando la acidez gástrica.
  12. Clonazepam 2 mg. Con 28.800 unidades, aparece en la lista este conocido ansiolítico que actúa sobre el sistema nervioso central, con propiedades anticonvulsionantes, miorrelajantes, sedantes, hipnóticas y estabilizadoras del estado de ánimo. Se utiliza como antiepiléptico, es particularmente útil en el tratamiento de crisis de ausencia y ausencias atípicas. También tiene un efecto estabilizador del estado de ánimo, causa el olvido temporal de episodios vividos pero puede ser adictivo y producir alta tolerancia.
  13. Ácido Valproico 400 mg. Otro psicofármaco destacado en la lista, del que se adquirirán 27 mil comprimidos. Se trata de un fármaco antiepiléptico y estabilizador del estado de ánimo, no relacionado químicamente con otros medicamentos anticonvulsivos. Se lo define como de amplio espectro, ya que actúa en diversos canales del sistema nervioso central. Está indicado para el tratamiento de epilepsias, trastorno bipolar, tanto para la profilaxis como para los episodios maníacos y estados mixtos, y profilaxis de migrañas.
  14. Omeprazol 20 mg. Se adquirirán 25.200 cápsulas de este fármaco contra la acidez estomacal.
  15. Fenitoína Sídica 100 mg. Cerrando la lista de “destacados” aparecen las 18.000 cápsulas de este antiepiléptico, cuya acción radica en bloquear la actividad cerebral no deseada mediante la reducción de la conductividad eléctrica entre las neuronas, interrumpiendo los canales de sodio sensibles al voltaje. Como bloqueador de los canales de sodio cardíacos, la fenitoína tiene efectos como agente antiarrítmico.
Psicofármacos, el tipo de medicamentos más adquirido, prescripto y administrado dentro de las cárceles cordobesas. Los especialistas hablan de “drogas legales” y ponen en duda la posibilidad de recuperar a los internos bajo estos tratamientos.

MEDICAMENTOS ADICTIVOS: OPINA UN EXPERTO

El detalle de los medicamentos que licitará, adquirirá y administrará el SPC en las cárceles de Córdoba fue puesto a consideración de Daniel G. Sotelo, reconocido especialista argentino en psiquiatría, formador y capacitador en tratamiento y manejo farmacológico del episodio maníaco, quien envió sus consideraciones por correo electrónico luego de que se le compartiera el detalle del vademécum carcelario.

“La más incuestionable es que se usa gran cantidad comprimidos de tranquilizantes benzodiacepinicos, los cuales no son primera línea de tratamiento de nada y que son absolutamente adictivos”, escribió.

“¿Qué grado de conciencia, recuperación, rehabilitación o lo que sea puede tener una persona que vive bajo los efectos de estos ansiolíticos, no registrando nada de su presente?”, se preguntó Daniel Sotelo, el especialista consultado por ENREDACCIÓN.

Luego de analizar los diferentes medicamento y la desproporcionada cantidad de comprimidos de psicofármacos que se adquieren para una población que apenas supera los 7 mil internos, Sotelo considero que se trata de “una reproducción exagerada de lo que pasa fuera de la cárcel”.

Sobre el tema sostuvo que se usan esos medicamentos “como drogas de abuso legales en su prescripción, pero con similares consecuencias a cualquier otra droga de abuso. Tienen entre sus efectos la amnesia anterógrada o de fijación”.

En ese sentido, el especialista concluyó preguntándose “qué grado de conciencia, recuperación, rehabilitación o lo que sea puede tener una persona que vive bajo los efectos de estos ansiolíticos, no registrando nada de su presente”.

 

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