Causa D’Alessio: Un fiscal que compromete al Gobierno, la justicia y los servicios

Cuando se enteró que Marcelo D’Alessio estaba detenido, el fiscal de Mercedes, Juan Bidone, corrió a Comodoro Py a entregar su declaración a funcionarios judiciales amigables. Allí reveló su colaboración con el falso abogado y lo que éste le contaba de sus relaciones con servicios de inteligencia y miembros del aparato judicial y del ministerio de Seguridad.

Por Irina Hauser

Fiscal Juan Bidone con declaraciones explosivas.

Fiscal Juan Bidone con declaraciones explosivas. 

La situación del fiscal de Mercedes, Juan Bidone, es cada vez más complicada a partir de las revelaciones sobre su vinculación con el falso abogado Marcelo D’Alessio, a quien reconoció haberle dado información de la Dirección de Migraciones acerca de movimientos de Pedro Etchebest –el denunciante en la causa sobre espionaje ilegal y otras maniobras que lleva adelante el juez de Dolores Alejo Ramos Padilla– así como listados de llamadas entrantes y salientes de su teléfono. Fue, según declaró ante la fiscal Alejandra Mángano, a fines de diciembre de 2018, la misma época en que D’Alessio iniciaba su operativo extorsivo sobre el empresario rural invocando al fiscal Carlos Stornelli con el argumento de que para salvarlo de quedar involucrado en la causa de las fotocopias de los cuadernos debía pagar 300.000 dólares.  En un tramo de las grabaciones que fueron incorporadas al expediente, que fueron tomadas por Etchebest al advertir que le estaban tendiendo una trampa y que hasta ahora no se conocían, D’Alessio le cuenta que tiene vínculo con Bidone de larga data, que colabora con causas como “la de la efedrina”, que le da “investigaciones armadas para que se luzca”, y que ahora está enojado con él porque le debe casi un millón de pesos de honorarios por conseguirle cambiar cheques en una mesa de dinero que le volvieron rebotados  y “que los tengo que dividir con Eugenio Burzaco” –actual secretario de seguridad de la Nación– con quien, según su relato, tenía un arreglo para darles trabajo a presos en una empresa en Neuquén y no pagar cargas sociales. 

El último fin de semana, la fiscalía 8 de Delitos Complejos de San Martín allanó la unidad de instrucción y juicio donde trabaja Bidone, en Mercedes, y también su casa, donde fueron secuestrados un teléfono y una computadora. Fue a raíz de una investigación penal que se abrió como derivación de la presentación espontánea que había hecho Bidone en la fiscalía de Alejandra Mángano en Comodoro Py, en el contexto de la denuncia que hizo el fiscal Stornelli contra D’Alessio en el primer intento fuerte por llevar la causa que instruye Ramos Padilla a los  tribunales de Retiro. Bidone, que como es evidente estaba enterado de que había datos suyos en la causa de Dolores, se presentó como víctima, pero su relato fue girado a la Procuración de la provincia de Buenos Aires. El procurador Julio Conte Grand lo apartó de manera preventiva y lo mandó a una fiscalía ordinaria, pero según allegados al organismo la investigación avanza con celeridad y  es posible que pronto se le imponga una licencia extraordinaria, como paso previo a una posible suspensión, que debe determinar la Corte provincial. 

La declaración de Bidone, a la que accedió Página/12, es impactante porque revela el enorme alcance que tendrían los mecanismos de espionaje, apriete y extorsiones que comenzó a desnudar la causa de Ramos Padilla, y que atraviesan a vastos sectores del aparato judicial, servicios de inteligencia orgánicos e inorgánicos, locales e internacionales. Dijo Bidone: 

 ” Conocí a D’Alessio hacia fines de 2016, me lo presentó Rolando Barreiro, que trabajaba en la AFI (Agencia Federal de Inteligencia)”, dijo. Barreiro trabajó con Bidone, precisó, en la causa del Triple  Crimen de General Rodríguez. “La información que me daba D’Alessio era informal, me brindaba datos de personas o números de teléfonos (…) D’Alessio refería dedicarse a investigaciones preliminares relacionadas con narcotráfico, que después eran informadas a la DEA (Drug Enforcement Administration) o a la NSA (National Security Agency), que investigaba la mafia de los contenedores y presentaba un fuerte vínculo con la de la efedrina. 

 “D’Alessio se jactaba de trabajar con organismos de seguridad como la AFI, con jueces, con fiscales e incluso con personas del Ministerio de Seguridad de la Nación, a quienes les llevaba alguno de sus proyectos relacionados con temas de  Narcotráfico. Con respecto a la AFI dijo haber hecho algunos trabajos con Aníbal Degastaldi y Ricardo Bogoliuk”, señaló. Contó que trabajó en causas como la de “Los Monos” en Rosario y la de Gas Natural Licuado (donde de hecho D’Alessio declaró para salvar el expediente luego de que quedara a la vista el peritaje trucho que determinó la detención de Julio De Vido y Roberto Baratta). 

 Según Bidone, D’Alessio le decía tener herramientas “norteamericanas y/o israelíes, para interceptar correos electrónicos, cámaras casi imperceptibles para cualquier detector y le mostraba cámaras ocultas que le hacía a una persona que estaba como en una oficina y él le dice que se encontraba vinculada a Hezbollah y el terrorismo y su ingreso a Argentina a través de Uruguay…” 

 Según el fiscal de Mercedes, D’Alessio le pasaba “datos de personas, como documentos de identidad o números telefónicos para que realizara una consulta en la base de Migraciones y eventualmente obtenga un listado de llamadas como una línea de investigación para el avance de una causa…” Declaró que utlizaba una clave de su fiscalía para obtener datos de Migraciones, pero según señalaron fuentes de la Procuración bonaerense Bidone no tenía ese acceso y se está investigando cuál era la clave que utilizaba. 

 En diciembre de 2018 lo fue a ver con la excusa de una causa sobre la empresa Sutec S.A. y que le parecía importante porque podía haber alguna vinculación con Roberto Baratta en su paso por el Ministerio de Planificacion. Le dijo que sería una causa importante. Le prometió que “aportaría información” y “finalmente no aportó”.  “Me pasó un número  de DNI y un teléfono para que pidiera información a Migraciones y a la empresa de telefonía”. Bidone admitió que la consulta a Migraciones la hizo los primeros días de enero y que mandó a su secretario a pedir las llamadas, que no llegó a entregar a D’Alessio.  Eran el documento y teléfono de Pedro Etchebest. Al advertirlo, dijo Bidone, decidió ir a declarar. No fue a Dolores, sino a Comodoro Py, donde tanto su colega Stornelli como D’Alessio quieren que esté la causa. 

Entre el material con que cuenta el juzgado de Dolores, aportado por Etchebest, hay un tramo de una conversación entre el empresario y D’Alessio en el viaje de regreso de Pinamar, adonde habían ido a ver a Stornelli, en el cual el falso abogado le cuenta su historia con Bidone, se queja de que le debe plata y hasta salpica al  secretario de Seguridad, Burzaco, en el ministerio que lidera Patricia Bullrich, con quien también D’Alessio aparece vinculado en el expediente, lazo que está en plena investigación. 

En la ruta de regreso desde la Costa, Etchbest presencia una conversación telefónica de D’Alessio con una persona que trabaja con él y a quien le recrimina que se le está armando “un berenjenal” con una mesa de dinero donde mandó a cambiar cheques y que, como le rebotaron algunos, ahora se le generó una deuda. Luego le explica a Etchebest que está hablando del fiscal Bidone, “el del Triple Crimen, laburamos  juntos el tema de la efedrina, fiscal impecable… me hice muy amigo después de 2008, empezamos a hacer cosas juntos. Le doy una investigación armada para que él se luzca. Tengo buena relación, viene a tomar algo a casa, él toma mate, pero yo no (…) La otra vuelta me dice: ‘che Marce, ¿tenés una mesa? Porque cobré unos honorarios que vos me entendés, no puedo hace figurar. No me tenés que explicar nada, le dije, te lo paso a una mesa mía, tengo una empresa en Neuquén de la concha de la lora. ¿Vos creés que lo revisé? Es como que me lo de Stornelli”. Entonces se empieza a quejar porque los rebotaron. 

Pero antes le cuenta que los cheques venían de una empresa de Neuquén, de empleos temporarios, con la que Bidone le sugiere que haga negocios.   “Le podés conseguir trabajos para presidiarios, los coloca en empresas y no pagan cargas sociales (cuenta  que le decía Bidone). Yo dije que perfectamente, que lo tengo que hablar con Eugenio Burzaco, que no es el número dos de Bullrich, es otra cosa. Lo tengo que hablar con Burzaco y te doy la nomina de los reos que están en condiciones de hacer salidas transitorias y no tienen a veces dónde ir. Los hacen laburar, desde arar la tierra, pasar cables,  a los buenos después los contratan. Hasta ahí nada. Me dice, bueno,  somos socios en las ganancias. Le digo bueno, a mí dame 1000 pesos por cada hombre que yo te consigo. Si vos le sacás 50 mil pesos o 300 mil es un tema tuyo”, le relata D’Alessio al empresario. Al final, le cuenta que volvieron los cheques rebotados de Bidone, que tenían origen en esa empresa, a la que asocia al empresario Sergio Selles. “Me lo descuentan de la mesa. Eran 200 mil pesos. Pero sabés cuánto me está debiendo en honorarios por conseguirle todo esto, y la mitad se la tengo que dar a Burzaco: 840 mil pesos me está debiendo, hace dos meses (…) Ahora lo voy a llamar a Bidone y le  voy a decir, venite de Punta del Este, porque hay un problema de un palo… ” 

–¿Qué quilombo, no? Porque este hombre Bidone está indirectamente involucrado– le dice Etchebest.  

—Directamente. El millón de pesos, me lo dio Bidone. Cambiámelos, me dijo–, remató D’Alessio. 

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