Cómo era la contabilidad clandestina y el desfile de testaferros en Agustino Cueros

POR ADOLFO RUÍZ

Los registros contables dejan muy mal parado al empresario Gustavo Arce. Documentos exclusivos que muestran sus testaferros, su contabilidad paralela y el exorbitante nivel de evasión

Un verdadero escapista fiscal, Gustavo Fabián Arce Villalba fue detenido por la justicia federal el miércoles 27 de noviembre. En una serie de allanamientos promovidos por el fiscal Gustavo Vidal Lascano y ejecutados por orden del juez federal Ricardo Bustos Fierro, fueron requisados cinco diferentes inmuebles. El saldo fue la detención del propio Arce, y el decomiso de valores por una cifra cercana a 50 mil dólares. Desde la mañana de ese miércoles, Gustavo Arce duerme en una celda de Bouwer.

Pero no es la primera vez del empresario en una cárcel. En el año 99 recibió una condena a 10 años de prisión por una descontrolada sucesión de estafas reiteradas en Mendoza. Logró concretar 101, y además hubo otras 11 en grado de tentativa. Fue sentenciado por la Primera Cámara Penal de esa provincia, y purgó condena durante la primera década de este siglo, hasta verse beneficiado por una reducción firmada por el entonces gobernador Iglesias.

Pese a las condenas por estafa, el creador de Agustino Cueros no parece haber cambiado su modalidad de acción, aunque da la sensación de que sí ha logrado darle un grado mayor de sofisticación. Eso le había valido, al menos hasta ahora, la posibilidad de eludir la Justicia.

Gustavo Arce, el empresario creador de Agustino Cueros.

Gustavo Arce, el empresario creador de Agustino Cueros.

Empresas truchas

Cuando se habla de Gustavo Arce, se lo relaciona inmediatamente con una razón social que ya se halla inactiva desde hace años: Agustino Cueros. Las razones tienen que ver con la gran cantidad de irregularidades que ha ido sumando Arce en las distintas empresas que dio de alta y de baja sucesivamente, siempre con la intención de escabullirse de las demandas civiles (de sus proveedores, socios, contrapartes, etc.) y laborales (de sus empleados).

Por eso, de manera sucesiva fue gestando otras empresas que se incorporaban al mismo núcleo y que permitirán esquivarle a las acciones judiciales. Así nacieron Tendencias Group, Doménico, Curtido Vegetal, Caminos del Rey, RA Group SRL, Argos Group SRL, Tendencias Group SRL, Rosolma SRL y Adrina SAS. Probablemente la lista no sea todo lo extensiva que debiera.

En el casillero de cada una de esas razones sociales se acumulan irremediablemente decenas de cartas documento, reclamos y demandas judiciales, reclamado el cumplimiento de lo pactado por el intocable Arce. Es por esa razón que cada una de esas empresas fue encendiéndose y apagándose oportunamente, para dar luz a otras nuevas, mientras atrás quedaba el tendal.

Una de esas empresas, Tendencias Group, figura a nombre de Josué Altamirano, un joven de 30 años. Accionista mayoritario.

Altamirano tiene domicilio en una muy sencilla vivienda de barrio General Arenales, en los suburbios de Córdoba, y aparece en los listados de empleados de Arce en calidad de troquelador (es decir, dedicado al trabajo en el cuero), y también está consignada la modalidad de su vínculo laboral: “En negro”.

Algo muy similar sucedía con Humerto René Manattini, histórico tesorero de Arce. Su nombre también figura como accionista y gerente de Tendencias Group. Vivía en una casa de clase media en Matienzo, y su fallecimiento en 2017 obligó a una urgente reingeniería para volver a acomodar los papeles de la empresa, que era la sucesora de Agustino Cueros.

Otro de sus testaferros es Horacio Fiatti, quien aparece como accionista y gerente en la empresa Camino del Rey. Esa firma es la titular de la franquicia de la tienda de ropas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

La firma de Fiatti aparece al pie de los contratos del personal eventual, y también de las cartas documento, en su mayoría contestaciones a requerimientos de blanqueo, reencuadre de personal o pedidos de corrección en las liquidaciones.

Pero Fiatti está domiciliado en una casita de barrio Müller, un barrio considerado “zona roja” en Córdoba, y en realidad no es gerente ni accionista, sino simplemente el carpintero de Gustavo Arce.

Incluso esta labor está cerciorada por documentación que el propio Arce presentó en Aeropuertos Argentina 2000, cuando extendió autorización para que Fiatti ingresara a trabajar en el acondicionamiento del local, y allí describe su rol: “Carpintero”. Y para no perder la costumbre: también en los registros de la empresa se consigna que su vínculo laboral es “en negro”.

Contabilidad creativa

Además de esta compleja estructura de empresas de cambios permanentes en su composición societaria y también en muchos casos de vida fugaz, Gustavo Arce también montó un aceitado mecanismo para evadir de manera sistemática el pago de impuestos al fisco.

Esto lo llevó a generar fabulosas subfacturaciones, con diferencias de hasta el 81% entre lo real y lo declarado. Y esto no es una estimación sino simplemente la matemática que surge de los propios informes de la contabilidad interna del grupo empresario.

En 2013, por ejemplo, el total de ventas acumuladas superó los 58,3 millones de pesos. Pero sólo se declararon 11,9 millones. Los restantes 46,3 millones fueron declarados “con máscara de presupuesto”, según consignan documentos internos de la propia firma. Ello implica una evasión o venta en negro del 79,4%. Sólo 2 de cada 10 pesos vendidos era rendido al fisco.

En 2014 no fue muy diferente. Se vendió por 76,9 millones pero se declaró sólo 16,2 millones. Esto implica una venta en negro de 60,6 millones, lo que equivale a una evasión del 79%.

Un poco más prudente para evadir, en 2015 el total de ventas fue de 89,2 millones, pero se declararon sólo 27,5 millones, lo que implicó una actividad en negro de 69%.En 2013, el total de ventas superó los 58,3 millones de pesos. Pero sólo se declararon $11,9 millones. Los restantes $46,3 millones fueron declarados “con máscara de presupuesto”, según consignan documentos internos de la propia firma. Ello implica una venta en negro del 79,4%. Sólo 2 de cada 10 pesos vendidos era rendido al fisco.

Estos datos provienen de lo secuestrado durante un procedimiento judicial en octubre de 2016, también dispuesto por el juez Bustos Fierro. Llamativamente, llevó más de tres años procesar esa información que era profusa en detalles y que dejaba expuesto lo burdo del procedimiento.

De hecho, en el mismo registro informático se puede acceder a archivos pdf con la denominación Remitos para imprimir-con mascara de Presupuesto-2015-venta real.pdf, con 37 páginas, una por cada operación. Hay otros dos con denominación exacta aunque cambian los años: 2013 (3076 páginas) y 2014 (2517 páginas). Hay otro archivo de 2818 páginas titulado Remitos para imprimir por cliente-2015-venta-real, lo cual confirma que había una mecánica explícita para diferenciar lo vendido de lo realmente facturado.

Cuando Arce con el rostro cubierto se enfrentó a los micrófonos de los medios televisivos de Córdoba, se declaró sorprendido por la detención. Lo que en relaidad debería sorprenderlo es cómo logró permanecer en libertad desde octubre de 2016, cuando sus oficinas fueron allanadas por la justicia. Tal vez haya sido alguna mano “política” (hoy ausente) la que le haya garantizado la libertad. Esa libertad que acaba de terminarse para él.

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