Crisis y estallido en las cárceles: Por qué justo ahora

Videos de encapuchados leyendo proclamas. Algunas furiosas, otras en tono de advertencia, la mayoría casi implorando no ser arrojados al fondo de un calabozo mientras la pandemia avanza. Piden mayores medidas de sanidad. También reclaman que se dispongan las libertades de las personas con los plazos cumplidos.

POR: ADOLFO RUIZ

Cuando las crisis son grandes, son también para todos. También sus efectos. Y eso es justamente lo que está sucediendo en decenas de cárceles del país, nunca tan abarrotadas y hacinadas como ahora, nunca tan inhumanas y desbordadas como en este momento, al menos desde la recuperación de la democracia.

Nunca tampoco fue tan inoportuna esa inhumanidad que esta vez se combinó con el pánico que genera el avance del coronavirus. También en las cárceles. Porque al olvido selectivo, a la negación de derechos y dignidades, al amontonamiento de gente, se suma ahora el real peligro que configura esta pandemia. Sus consecuencias dentro de estas cárceles inhumanas son imprevisibles.


PRIMERA EXPLOSIÓN

La combinación de todos esos factores parece predeterminada a explotar. Como pasó ayer en Santa Fe en las cárceles de Coronda, Las Flores y Piñero. En las dos primeras, con un saldo de tres muertos y varios heridos.

Minutos antes de esa explosión, en una de las tantas proclamas que están difundiendo presos encapuchados, un interno de Coronda decía que la única respuesta que habían recibido de las autoridades era que se iba a disponer de un pabellón entero en Las Flores y otro en Piñero para trasladar a los infectados por coronavirus. Sonaba algo parecido a un leprosario. “No estamos dispuestos a que nos abandonen en un calabozo para que nos muramos entre todos”, decía el interno. Minutos más tarde explotaría Coronda.

No estamos dispuestos a que nos abandonen en un calabozo para que nos muramos entre todos 

“La situación es muy complicada”, define Ezequiel Torres, abogado penalista que tiene la representación de 32 internos en Coronda y otros 45 en Piñero. “Con esta cuestión del coronavirus, se han cortado todas las salidas transitorias y laborales, como así también la visita, en todas las unidades de Santa Fe y en la mayoría del país”, le dijo a MARCA INFORMATIVA.

Torres coincide en que “si ingresara el virus a una cárcel sería una cuestión descomunal, porque ahí no tienen ningún tipo de condiciones de higiene, ni alcohol en gel, y están bajo un hacinamiento absoluto”.

La suspensión de las visitas, algo que opera en todas las cárceles del país, dificulta también el ingreso de paquetes con víveres o con elementos de limpieza. “No tenemos nada, no nos dejan ingresar las cosas que nos traen nuestros familiares, tenemos que alimentarnos con lo que nos dan acá que es insalubre”, reseñaba un interno de la Unidad Penal Nº5 de Villa MaríaCórdoba, donde el domingo hubo disturbios, quema de colchones y una fuerte respuesta de la seguridad interna para sofocar los reclamos.


SIN SALIDA

Las libertades que prevé la normativa penitenciaria también se han visto afectadas por la cuarentena, haciendo que muchos internos que tenían salidas laborales o familiares hayan quedado otra vez presos en las unidades penitenciarias, incrementando con ello el hacinamiento.

En tal sentido, Torres adelantó que se está trabajando a contrarreloj en un habeas corpus correctivo para “que lo internos que tenían salidas transitorias para trabajar, puedan seguir trabajando desde su casa, y que todo este tiempo lo pasen en prisión domiciliaria y no otra vez en las penitenciarías“.

El planteo, según adelanta el abogado, no implica ningún peligro real de fuga, “ya que el peligro real es que se perjudique la salud, y cuando esto pase dentro de un penal vamos a tener un colapso”, señaló.

Las tres muertes que generaron los reclamos de ayer por la tarde marcan la magnitud de la problemática que no logra ser abordada ni por las autoridades penitenciarias ni mucho menos por las judiciales y las políticas.


NOS VAMOS A LA CALLE

En las cárceles de Córdoba la situación es semejante, aunque afortunadamente por ahora sin que se haya concretado ningún estallido, más allá de una refriega importante que tuvo lugar el viernes último en el penal de Bouwer y que pudo ser sofocada por las fuerzas de seguridad.

Pero también desde esa cárcel se han difundido proclamas en las que intiman a las autoridades penales a dar una solución concreta. Uno de los más explícitos fue un mensaje de video que partió desde el módulo MX2 y que dijo: “Señores, en cuanto tengamos un caso de Covid19 dentro de las cárceles de Córdoba, nos vamos a la calle. Por las buenas o por las malas”.

Señores, en cuanto tengamos un caso de Covid19 dentro de las cárceles de Córdoba, nos vamos a la calle. Por las buenas o por las malas 

Desde otro módulo se escuchó una proclama similar, que agregaba cierto guiño a los empleados penitenciarios que son los que están junto a ellos en el escenario de mayor riesgo: “Basta de obligar al Servicio Penitenciario a que estén expuestos a su corrupción“, decía otro interno encapuchado leyendo un documento a la cámara. ¿Se confirma entonces que las protestas de los internos cuentan con el aval del personal raso? Es lo que vienen planteando muchos allegados a la problemática y que parece tener toda la lógica. Tanto presos como empleados están en la línea de fuego. Tanto del coronavirus como de un posible estallido.


EMPLEADOS EN RIESGO

De ese planteo también se hizo eco el sindicato policial UPPAC de la misma provincia, advirtiendo que la situación por el coronavirus “dentro de los establecimientos penitenciarios, se está complicando minuto a minuto, sumado a la prohibición de visitas, todo por falta de elementos de prevención”, según señaló su secretario general René Zabala. “Los empleados penitenciarios no tienen los medios para enfrentar esta situación”, dijo Zabala, recordando lo vivido en esa provincia con el motín de San Martín, en 2005, que tuvo el saldo de 8 víctimas fatales. “No queremos un motín como el que ya tuvimos, con compañeros penitenciarios tomados de rehén, lesionados graves y un policía muerto”, recordó.Los empleados penitenciarios no tienen los medios para enfrentar esta situación. No queremos un motín como el que ya tuvimos, con compañeros penitenciarios tomados de rehén, lesionados graves y un policía muerto 

También en la provincia de Buenos Aires se registraron incidentes similares. Tuvieron lugar en la Unidad 54 de Florencio Varela y en la Alcaidía de Batán, según informara ayer el diario El Día. En el primer caso hubo disturbio en el pabellón 2, donde luego de un proceso de mediación se logró resolver el conflicto. Distinto fue lo ocurrido en el Pabellón B de la Alcaidía de Batán, donde hubo rotura de instalaciones y fueron arrojados elementos cotundentes, hechos que terminaron con una represión que tuvo el saldo de internos heridos.


DESCOMPRIMIR

El planteo que se viene repitiendo entre los especialistas en temas penitenciarios es buscar descomprimir la actual situación de hacinamiento.

Es urgente anticiparse lo más posible a las consecuencias que podría tener todo esto“, señaló Álvaro Ruiz Moreno, ex subsecretario de Asuntos Penitenciarios de la Nación. “Para ello -agrega- deberán solicitar a los Jueces que otorguen prisiones domiciliarias en todos los casos que sea posible. Además deberán crear un Comité de Crisis con Mediadores calificados para negociar posibles situaciones críticas. Y también deberán reforzar las medidas internas y externas de Seguridad Penitenciaria con todos los protocolos”, sostuvo.

El planteo va en sintonía con lo que vienen diciendo los mismos internos en sus proclamas. “Nuestro reclamo es a los jueces de ejecución que desde hace rato vienen violentando las normas”, explicó un interno de Villa María. “Tenemos casos de gente que ha superado los tiempos de las condenas y se les siguen dando prórrogas. No leen los expedientes, repiten las fases, no se guían por los cómputos y no fundamentan nada”, señaló. El pedido concreto de ese grupo es que “se otorguen de manera urgente las domiciliarias en los casos que correspondan”, insistiendo en que “no se está pidiendo de ninguna manera que se vulnere la ley sino que se la cumpla”.Tenemos casos de gente que ha superado los tiempos de las condenas y se les siguen dando prórrogas. No leen los expedientes, repiten las fases, no se guían por los cómputos y no fundamentan nada 

Sobre ello también se explayó la criminóloga Claudia Cesaroni en un hilo en Twitter, donde habla son giros sobre las medidas para “garantizar la supervivencia de los presos”.

Claudia Cesaroni@CCesaroni

Muy interesante nota de Tuny. Ahora, como yo creo que no hay que hablar de lo que no se sabe (qué medidas de salud pública tomar con respecto al coronavirus), voy a hablar de lo que sí sé, para sumar a lo que aquí se describe.

Cesaroni hace fuerte hincapié en la necesidad de “liberar a todos los presos que estén en término de salidas transitorias (mitad de condena), libertad condicional (dos tercios de la condena), flexibilizando los requisitos”. Y explica esto último diciendo que se debe dar por cumplido lo exigido por la ley “cuando se llegue al tiempo de pena exigible, sin necesidad de otros elementos, subjetivos y arbitrarios (conducta, concepto, arrepentimiento)”. Aclara en ese sentido: “No estoy planteando algo que no exista en otros sistemas. cumplido un plazo, se otorgan libertades”.

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