¿Cuántas muertes llevan acumuladas nuestras cárceles en los últimos seis meses?

En esta nota vas a conocer una muerte de las que habitualmente no se reportan.

Adolfo Ruiz

No es tan fácil responder a la pregunta del inicio. Podemos contar a los que fallecen dentro de los establecimientos, y vamos a tener un número jodido.

Pero aun así nos van a estar quedando fuera casos como el que te voy a contar hoy, el de Sergio Rivarola, un muchacho de 38 años que indudablemente fue víctima de un sistema judicial/penitenciario pavoroso y perverso, que lo condujo lentamente hacia el peor de los destinos.

El tipo cumplía una condena relativamente breve: 5 años.

Te cuento como se fueron dando los hechos

-Ingresa a Bouwer hacia 2020

-Pocos meses después comienza a desarrollar un tumor en el cuello.

Es operado a fines de 2021 y el tumor es catalogado como «benigno» y «encapsulado».

-Cuatro meses más tarde, le volvió a aparecer la misma formación extraña. Lo llamativo es que era hacia afuera del cuerpo, no hacia el interior. Su hermana, Elizabeth, comenzó a moverse para solicitar que fuera nuevamente operado, porque el tumor le estaba creciendo nuevamente, a un ritmo mucho más acelerado. Era abril de 2022.

-Ahí comienza la tortura en la que se ha convertido nuestro sistema de justicia. Desde Tribunales, «un escrito» pidiendo que lo atiendan. Desde el SPC, demoras, evasivas, dilaciones.

-Agosto de 2022. El cuadro que presentaba Rivarola ya era impactante. Indiferencia en el SPC. Inacción en tribunales. «No somos médicos. Si el médico de Bouwer no pide la operación, es porque no hace falta», les decían en Tribunales a los familiares.

-A fin de ese mes, el tumor ya había crecido tanto que le comenzó a impedir el ingreso de aire a los pulmones. No obstante, no se autorizaba la internación.

-Septiembre de 2022. Ante el agravamiento del cuadro, finalmente autorizan la internación. En el Hospital San Roque le extraen seis litros de derrame pleural en sus pulmones y permanece internado 15 días en estado grave.

-La justicia le niega la prisión domiciliaria, y es regresado a Bouwer, quedando internado en el «hospital».

-El cuadro no dejó de deteriorarse. «No podía dormir, no podía estar parado, sentado. Le ponían calmantes que no le hacían nada. Y se le empezaron a hinchar el último tiempo los pies», cuenta la hermana.

-Cuando se vislumbraba que no habría mejoría, entonces ahí sí se activa «milagrosamente» lo de la domiciliaria. Ya no había mucho por hacer, porque el cáncer ya se le había extendido a los pulmones.

En abril de ese año era un tumor “benigno” y “encapsulado”. Ni el SPC ni el Juzgado de Ejecución N°1 del que dependía le dieron bola. En noviembre, por la inacción de todo el sistema, ya era una sentencia de muerte. Y no hablo en términos metafóricos.

-Para sacarse el problema de encima, el 4 de noviembre de 2022 el juez y el SPC reflexionan y le autorizan la prisión domiciliaria. Rivarola es trasladado a la casa de su hermana en barrio San Jorge. Cuatro días duró. Debieron internarlo de urgencia. Sobrevivió hasta el 29 de noviembre en el hospital, donde finalmente murió.

A lo largo de todo este tortuoso camino, nadie de todo el sistema judicial/penitenciario se percató que le estaban ejecutando una muerte lenta y torturante. Nadie quiso hacerse cargo de su rol, y desde Tribunales y el Servicio sólo mostraron agilidad para pasarse la pelota.

En el medio, un tipo viendo como un tumor le devoraba su cuello y le obstruía el ingreso de aire a sus pulmones, y una familia que en vano golpeó todas las puertas, para recién obtener respuestas cuando aquel problema se había convertido en letal.

Sergio Rivarola hubiera recuperado la libertad en agosto de 2025. Lamentablemente, fue uno de los tantos que “egresaron” del sistema penal anticipadamente. Y de la manera más trágica.

Toda la información a seguir en: https://www.facebook.com/librorebelion

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