Durante el último año de la gestión de Cambiemos, se redujo la cantidad de cajeros automáticos

Nunca había sucedido. Ni siquiera luego de la crisis 2001-2002, cuando estalló el sistema financiero. La mayor caída de unidades se dio en el Banco Nación. En el mismo año en que redujeron la cantidad de unidades, la utilidad de los bancos creció 167%.

 POR ADOLFO RUIZ

Los primeros cajeros automáticos aparecieron en nuestro país a fines de los ’80. Era toda una tecnología novedosa, con el “prodigio” de poder retirar dinero de una cuenta bancaria sin intervención humana y en diferentes capitales del país.

Su crecimiento fue lento al principio, y fue por eso que durante tres años y medio la cantidad total de estos aparatos fue 95 en todo el país, cifra que se mantuvo inalterable. Recién en julio de 1994 la red comenzó a crecer. Y desde entonces, la explosión pareció no tener freno.

Sistemáticamente, mes tras mes, todos los años a partir de octubre de 1997, la cantidad de cajeros automáticos creció en Argentina.

El siglo XXI comenzó con 355 unidades en todo el país y la cifra llegaba a 487 en diciembre de 2001, cuando la economía del país estallaba por los aires. Ni siquiera entonces dejó de crecer. Todos los meses se siguieron incorporando más y más unidades y nunca jamás se registró una baja. Hasta que llegaría el momento de quebrarse esa tendencia.


PARA ATRÁS

Cuando Cristina Fernández entregó el gobierno, en diciembre de 2015 la cantidad de cajeros y terminales de autoservicio llegaba a 18.930. Esa cifra se expandió durante los primeros tres años del gobierno de Mauricio Macri, respetándose la tendencia.

Sin embargo fue en diciembre de 2018 cuando se registró la primera baja de la historia en cantidad de cajeros automáticos. Se pasó de 23.786 en noviembre de 2018 a 23.741 en diciembre. Una caída muy estrecha, pero llamativa: era algo que nunca antes había sucedido.

Mucho más drástica fue la baja en enero de 2019, cuando se pasó a 22.503 cajeros en toda la geografía nacional, lo que indica que de un mes para el otro dejaron de funcionar 1.238 cajeros. Y la baja volvió a repetirse en febrero de ese año, pasándose a 22.496 cajeros, según datos que se difunden en las series estadísticas del Banco Central de la República Argentina.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Central de la República Argentina.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Central de la República Argentina.

Esta inédita retracción de un total de 1.290 cajeros se explica principalmente por la baja en las unidades del Banco Nación, que pasaron de 2721 en diciembre de 2018, a 1641 sólo dos meses más tarde. Pero no fue ésta la única entidad que redujo sus terminales, ya que también hubo una caída de 220 unidades en los cajeros y terminales de bancos locales de capital extranjero, pasando de 7.567 en noviembre de 2018 a 7.347 sólo tres meses más tarde.Esta inédita retracción de un total de 1.290 cajeros se explica principalmente por la baja en las unidades del Banco Nación, que pasaron de 2721 en diciembre de 2018, a 1641 sólo dos meses más tarde


MÁS GANANCIA, MENOS SERVICIO

El de febrero de 2019 es el último dato disponible en ese sitio. Pero marcaba la novedad de que durante tres meses seguidos se registró una constracción en la red de cajeros.

Esa reducción en el servicio a los clientes de los bancos coincidió con una época de enorme rentabilidad del sistema financiero, que según datos del propio BCRA, en 2018 acumuló ganancias por 98.458 millones de pesos, que se transformaron en 262.332 millones durante 2019. Ello implicó un salto de 167% en las utilidades.Esa reducción en el servicio a los clientes de los bancos coincidió con una época de enorme rentabilidad del sistema financiero, que según datos del propio BCRA, en 2018 acumuló ganancias por 98.458 millones de pesos, que se transformaron en 262.332 millones durante 2019

Estas ganancias se explicaron no en la capacidad de los bancos para atraer ahorros de los argentinos y ofrecer instrumentos financieros, sino directamente en hacer de pasamanos de dinero que le prestaban al Estado nacional a cambio de intereses siderales, inexplicables en ninguna otra actividad económica y a riesgo cero.

Es decir, ganancias monstruosas, sin riesgo alguno, y sin tener que molestarse por atender al público sino a los funcionarios de Hacienda.

Tal vez ahí esté la explicación de por qué por primera vez en la historia, la cantidad de cajeros automáticos comenzó a descender.

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