El caso de los amortiguadores: licenciaron al jefe de la departamental San Justo, el comisario Rantica

POR FABIÁN GARCÍA

Esta vez no hubo amortiguación y, sorpresivamente, el comisario mayor Mauricio Rantica, director de la Unidad Departamental San Justo de la Policía de la Provincia de Córdoba, fue obligado a tomar licencia. La información fue dada a conocer por el diario La Voz de San Justo, el sábado último.

Según fuentes policiales consultadas por este medio en la ciudad de Córdoba, la decisión habría sido impuesta por el Estado Mayor de la Policía provincial.

Rantica es titular de la URD San Justo desde enero de 2020, cuando el comisario Héctor Roldán pidió su pase por “razones personales” y fue trasladado a la URD de Río Primero.

El comisario Rantica fue denunciado por el caso de los 12 amortiguadores que llegaron al taller de la Policía de San Francisco para un modelo de patrullero (Ford Focus) que la fuerza de seguridad no utiliza, hecho que desató posteriormente una serie de extrañas maniobras. Tal es así, que 6 de esos amortiguadores fueron a la Policía Federal, que sí tiene patrulleros de esa marca, y que los otros 6 fueron devueltos al fabricante.

Además del jefe de la Regional, fue acusado el jefe de personal de la misma dependencia, el comisario Ariel Figueroa.

Tanto Rantica como Figueroa quedaron involucrados en una investigación por coimas y omisión de los deberes de funcionario público.

Cabe recordar que el planteo fue realizado ante el Tribunal de Conducta Policial y Penitenciario por la titular de la Asociación Civil de Derechos Humanos y Violencia de Género, Adriana Rearte. El escrito al que tuvo acceso este medio solicita, además, la remisión de la instrucción administrativa a la fiscalía judicial de turno.

El texto indica que los hechos se iniciaron cuando “habrían llevado al taller del CAP San Justo, sito en calle San Lorenzo Nº 199 de la ciudad de San Francisco, 12 amortiguadores entregados en carácter de “donación” o “a título de colaboración” por la multinacional alemana ZF SACHS, quienes fabrican en el país y otros lugares del mundo este tipo de partes automotrices”.

Agrega la denuncia que “el jefe de taller, Sub Oficial Mayor Guillermo Robledo, (…) advirtió que se trataba de una irregularidad manifiesta, dado que en toda la flota automotor de la ciudad no existen vehículos policiales que sean marca Ford y específicamente modelo Focus, por lo que no cabía duda que se trataba de un ilícito”.

Sigue relatando luego que Robledo intentó “hablar con el jefe de la URD San Justo, el comisario Mauricio Rantica, quien se encontraba con el Comisario Inspector Víctor Quevedo, por entonces Jefe de Zona Nº 1, con asiento en la ciudad de San Francisco”.

Sin embargo, en la oportunidad, Rantica deslindó la responsabilidad en Quevedo y se fue a correr. “Tras las averiguaciones practicadas, se dan con que el pedido habría sido realizado “de palabra” por el Comisario Ariel Figueroa, jefe de la sección Personal de la URD San Justo y mano derecha del Comisario Inspector Rubén Caporali (actualmente destinado en la URD Punilla) y del mismo Jefe Departamental”.

Tanto Figueroa como Caporali fueron denunciados, además, por una sargento de policía por hostigamiento laboral y violencia de género por su condición de obesa y mujer.

Explica la denuncia que Quevedo y Robledo determinan además que Figueroa tiene “un automóvil particular marca Ford, modelo Focus, lo cual ya a esta altura no es un acto librado al azar ni casualidad, es causalidad”.

Agrega Rearte, que “ante ello, Quevedo intenta llamar a Rantica, siendo atendido por éste quien le respondió que ya veía que iba a hacer, que ahora estaba corriendo y cortó, sin más”. Finalmente, Quevedo intentaría comunicarse con su jefe en dieciséis oportunidades, sin obtener respuesta.

Ante este acorralamiento, y tras las averiguaciones practicadas, Quevedo formula denuncia penal por la supuesta comisión de un delito en la Unidad Judicial San Francisco, para que intervenga la justicia penal ordinaria, hecho que habría quedado radicado ante la Fiscalía del 4to Turno de la ciudad de San Francisco”.

Frente al escándalo que se suscitó, finalmente, a través de una nota, la Policía de San Francisco aparece solicitando doce amortiguadores a la fábrica ZF Sachs, seis de los cuales fueron entregados a la dependencia local de la Policía Federal, que utiliza patrulleros Ford Focus, y los otros seis, devueltos al “donante”. Y el hecho, aparentemente, archivado.

De acuerdo a la denuncia de la ONG, se sospecha que, en realidad, los amortiguadores no habrían sido pedidos por la Policía de San Francisco para ser donados a la Policía Federal, sino por el comisario Figueroa (algo que de comprobarse, podría configurar el delito de cohecho, conocido vulgarmente como “pedido de coima”), y que el jefe de la URD San Justo, el comisario Rantica podría ser parte del mismo hecho o habría intentado, al menos, encubrirlo.

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