El FdT piensa en la fiscalización y bosqueja la campaña

La fiscalización, un déficit del Frente de Todos en las elecciones de 2019, será un punto clave a considerar en las legislativas y el albertismo pondrá especial atención en ello. En simultáneo, ya empezaron las conversaciones sobre la campaña.

Por Felipe Osman

El peronismo, en cualquiera de sus variantes, tiene una elección de pronóstico reservado por delante. La única certeza hasta ahora es el triunfo de la oposición, que marcha liderando con amplia comodidad en las encuestas de propios y extraños. Por lo demás, la batalla que libraran Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos en las urnas es por el segundo premio, una banca en el Senado y, dependiendo del resultado, dos en diputados.

El oficialismo provincial tiene una sería dificultad, debe ir a una suerte de “interna impropia” contra un Frente de Todos que recogerá para sí los beneficios de la polarización que no impulsen a Juntos por el Cambio, y otra vez tendrá que apelar a un cordobesismo que no desata grandes pasiones en el elecciones legislativas.

El oficialismo nacional se percibe en un buen momento. La aceleración en los esquemas de vacunación auguran una fuerte flexibilización de las restricciones en el corto-medio plazo, y la reprogramación del calendario electoral da aire para llegar en mejores condiciones a la campaña.

Sin embargo el Frente de Todos tiene mucho trabajo por delante si quiere crear las condiciones necesarias para rentabilizar lo que, prima facie, puede ser un espaldarazo importante para sus objetivos electorales. Y buena parte de ese esfuerzo deberá estar direccionado a construir una estructura de fiscalización suficientemente robusta como para cuidar de sus votos en toda la provincia.

En las últimas elecciones la fiscalización mostró fisuras, y tras las PASO llegaron críticas desde Buenos Aires. En aquella oportunidad, la fiscalización descansó principalmente sobre dos grandes estructuras: el Surrbac y el Agec.

El compromiso del gremio de recolectores flaqueó después de las PASO, a partir de la ruptura que implicó que el propio Alberto Fernández pidiera a Franco Saillen bajar su candidatura después de que quedara envuelto en una investigación judicial por lavado de activos y usura agravada que alcanzó a buena parte de la conducción del sindicato. Alejado del Gobierno Nacional, y sin representante en la boleta, el Surrbac será una baja importante en el próximo test electoral.

Agec, por su parte, tampoco transita un buen momento con la Casa Rosada. La relación entre Sergio Massa y Pablo Chacón quedó trastocada después de que el presidente de la Cámara de Diputados excluyera al líder de los empleados de comercio en el reparto de espacios en el Gobierno Nacional. No hay demasiados motivos para creer que Comercio juegue a fondo para velar por los votos del FdT.

Desde luego, si se mira en perspectiva, también hay ventajas. El Frente de Todos es ahora oficialismo, y aunque competirá contra la porción mayoritaria de la estructura del PJ que se alinea con el Centro Cívico tendrá el favor de los intendentes alineados detrás del senador nacional Carlos Caserio y, probablemente, contará también con un apoyo parcial y velado de otros intendentes que priorizan preservar su relación con la Provincia, pero no quieren quedarse afuera del reparto de fondos y obras que llegan desde Buenos Aires.

Los principales referentes capitalinos del FdT ya han recibido instrucciones para empezar a diagramar un esquema de fiscalización con presencia en todas las mesas en capital, con la dificultad adicional de que, por causa de la pandemia, es muy probable que se habiliten nuevas escuelas y un mayor número de mesas.

En el interior, lograr algún nivel de apoyo de los intendentes para que ayuden a conformar una estructura de fiscalización paralela a la del PJ será muy importante para el oficialismo nacional.
Campaña

El Frente de Todos hace una evaluación de sus probabilidades en la provincia y advierte, en líneas generales, tres escenarios.

Sabe que deberá trabajar arduamente en el sur provincial, donde el kirchnerismo está expuesto a sufrir una derrota especialmente dura, para amortiguar el golpe. Para hacerlo se apoyará en intendencias pequeñas en las que los recursos de la nación pueden hacer diferencia.

Esperan, por el contrario, una elección favorable en el norte provincial, en donde el Frente de Todos ganó en 5 departamentos en las últimas elecciones.

En la capital, finalmente, es donde más deberá trabajar el albertismo. Y no sólo por ser el distrito que nuclea al 40 por ciento del electorado de la provincia, sino también porque es donde el peronismo aparece más cohesionado a través del armado que encabeza Alejandra Vigo.

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