A 12 años del juicio al Terrorismo de Estado en Córdoba. El Juicio, primer grito de justicia en Córdoba (Segunda entrega)

Mysticadiariobrk.com te adelanta lo que se viene en el programa especial que está preparando los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba.

Segunda entrega, hoy el testimonio de Piero Di Monte, testigo y uno de los pocos sobrevivientes de La Perla

El histórico Juicio a las Juntas visto por periodistas que vivieron ese momento en primera persona, Terrorismo de Estado y Nunca Mas.

Luego de sortear los impedimentos –la anulación de las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida y el indulto– que impidieron juzgar el accionar represivo del estado durante la última dictadura militar, se desarrolló este primer juicio a los responsables de los delitos y las violaciones a los derechos humanos cometidos en el Centro Clandestino de Detención y Exterminio “La Perla”.

Segunda entrega, hoy el testimonio de Piero Di Monte, testigo y uno de los pocos sobrevivientes de La Perla

TESTIMONIO DE DI MONTE SOBRE “LA CUADRA”

Este es el lugar donde los secuestrados pasaban la mayor parte de su cautiverio. A lo largo del funcionamiento de este centro clandestino, la cuadra albergó un número variable de personas, llegando en algunos momentos a alojar simultáneamente más de cien. 

Los secuestrados eran traídos aquí  gravemente heridos luego de los tormentos psíquicos y físicos padecidos en las oficinas y la sala de torturas. En general, pasaban todo el día acostados o sentados en colchonetas de paja y tapados con mantas de lana, vendados y maniatados, permanentemente vigilados y con la estricta prohibición de comunicarse. 

La venda en los ojos, la inmovilidad, ser llamados por un número, ser testigos del sufrimiento de otras personas, sumados a la incertidumbre sobre el propio destino y el de los demás, formaron parte de los mecanismos utilizados para deshumanizar a los detenidos desaparecidos y arrasar su personalidad.

En esas condiciones, la supervivencia muchas veces fue posible sólo gracias al auxilio que pudieron brindarle los propios compañeros de cautiverio. Estosgestos de solidaridad permitieron sobrellevar las durísimas experiencias vividas como pequeñas resistencias a la deshumanización que implicaba estar en el campo de concentración.

“Vivíamos con los ojos vendados y en el primer periodo con las manos atadas, esposadas. Estábamos acostados permanentemente en una colchoneta de paja. No podíamos hablar ni movernos.
La cuadra por lo general estaba llena de secuestrados (…). Cada uno de nosotros, a pesar de la corta distancia que nos separaba, vivíamos aislados unos de los otros, por la venda y por el control.
El aislamiento produce soledad, angustia, ansiedad, desaparecen los pensamientos positivos, aquellos que promueven la acción, capaces de transformar la situación.
El aislamiento hacía de los interrogadores-torturadores y de la guardia nuestros únicos interlocutores y aparecían ante el prisionero como seres poderosos.”
 (Testimonio de Piero Di Monte, ante el Consulado Argentino en Milán, Italia, 27 de abril de 1984)

“En realidad los días que pasamos juntos fueron poquísimos, pero vivo aquellos recuerdos como si hubiesen correspondido a mucho tiempo.
El haber compartido con ellos (otros prisioneros) aquel submundo, aquel silencio frío, lleno de gritos, de terror, angustias, el haber simplemente hablado con ellos en voz baja, de a pedazos, compartiendo todo, inocentes alegrías y mucho miedo, hace que los sienta parte de mi vida, como grandes amigos a quienes ya no podré olvidar.”
 (Testimonio de Piero Di Monte, ante el Consulado Argentino en Milán, Italia, 27 de abril de 1984).

““La Perla” era una dimensión ilegal, allí no corrían los derechos individuales, la dignidad humana, las leyes. Ellos eran dueños y señores de nuestras vidas, no existían pruebas ni defensas capaces de demoler sus acusaciones.” (Testimonio de Piero Di Monte, ante el Consulado Argentino en Milán, Italia, 27 de abril de 1984)

“… el primer sábado o domingo de carnaval, apenas pasada la cena, ocurrió algo extrañísimo. De pronto cuando fuimos a lavar los platos y cacerolas al baño, se desató -entre bromas y bromas- un juego con agua que adquirió proporciones increíbles. Lentamente todos los compañeros se fueron sumando, incluso Tomás, que se preocupó en mojar a todas las compañeras más rezagadas.
La guardia, a pesar de sus ordenes no pudo parar “el carnaval”; opto por el silencio; detrás de las rejas nos observaban con preocupación pero riendo.
Descargamos todas las tensiones vividas. Los baños y la cuadra, cuando por cansancio terminamos, estaban casi inundados. Con paciencia, todos juntos, mojados hasta “los huesos”, comenzamos a sacar el agua y secar.”
 (Testimonio de Piero Di Monte, ante el Consulado Argentino en Milán, Italia, 27 de abril de 1984)

“El campo en si mismo era todo una tortura; era un sistema que actuaba contra el prisionero, del cual la agresión física es un aspecto.
Este sistema apuntaba contra nuestro equilibrio psíquico, nuestra conciencia de sí, nuestra dignidad, nuestra identidad política e ideológica, nuestra autoestima moral, es decir, contra la naturaleza de nuestra personalidad.
La Perla significaba una VENDA EN LOS OJOS que aísla a la víctima del mundo exterior. El aislamiento produce soledad, angustia, pasividad, inseguridad, desaparecen aquellos puntos de referencia que hacen vivir.
La venda ataca la identidad, la autonomía, genera confusión, aparecen momentos en blanco, donde lo racional no juega.
Este sistema de agresión psico-física nos introducía en una dimensión dominada por el miedo, el terror, donde, hasta renacen instintos primitivos.”
 (Testimonio de Piero Di Monte, ante el Consulado Argentino en Milán, Italia, 27 de abril de 1984)

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