El Panal se alinea con la Mesa de Enlace y condiciona votos

Pese a que los diputados del Frente de Todos por Córdoba introdujeron cambios para sostener el corte del 12% en bioetanol, el sector agroindustrial reclama por la reducción de la participación del biodiesel. El schiarettismo dice que no apoyará si los productores no respaldan la nueva ley

Bettina Marengo

El schiarettismo condicionó su apoyo en el Congreso a la nueva Ley de Biocombustibles al consenso que obtenga entre las cámaras que representan a los productores, la Mesa de Enlace y la Unión Industrial, entidades de histórico perfil opositor al gobierno nacional. Con el proyecto en mano, el Panal ahora espera la evaluación del sector agroindustrial antes de definir sus pasos, sabiendo que los votos de Córdoba Federal son clave por los números justos que tiene el oficialismo en la Cámara de Diputados. De entrada, pese a que el porcentaje de corte del bioetanol en naftas comunes se mantiene en el 12%, referentes del sector agropecuario reclamaron por la reducción de la participación del biodiesel en el diesel tradicional.

Muy cerca del gobernador Juan Schiaretti calificaron de “discrecional” la posibilidad del gobierno de subir o bajar la participación del biodiesel según precios y disponibilidad, como indica la iniciativa. El criterio es defender al sector productivo y vamos a ir adelante con una postura que refleje la posición de esos sectores, que seguramente van a hacer una evaluación exhaustiva de la ley”, indicaron a Alfil.

El Frente de Todos presentó ayer el proyecto que reemplaza la actual ley 26.093 y sus resoluciones posteriores. La iniciativa establece un porcentaje de mezcla del 12% para el bioetanol, aunque la mitad debe elaborarse a base de caña de azúcar y el otro 6% a base de maíz, y del 5% para el biodiesel de soja. La norma todavía vigente contempla participaciones del 10 y 12% para biodiesel y bioetanol, respectivamente. Este esquema es lo que el complejo político-agrario-industrial de Córdoba reclama prorrogar, donde la participación de la nafta a base de caña de azúcar es un poco menor a la elaborada con maíz.

El texto conocido ayer aclara que la autoridad de Aplicación, la Secretaría de Energía de la Nación, podrá elevar el porcentaje mínimo obligatorio de biodiesel  cuando lo considere conveniente “en función del abastecimiento de la demanda, la balanza comercial, la promoción de inversiones en economías regionales, y/o razones ambientales o técnicas”, o bien reducirlo hasta un porcentaje nominal de 3 por ciento en volumen, “cuando el incremento en los precios de los insumos básicos para la elaboración del biodiesel pudiera distorsionar el precio del combustible fósil en el surtidor”. Es decir, cuando el precio internacional de la soja haga aumentar el precio final del combustible, que es uno de los argumentos del gobierno nacional para modificar la ley.

El nuevo “Marco Regulatorio de Biocombustibles” tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2030, con posibilidad de extensión por cinco años más.

El proyecto es iniciativa de dos camporistas: el presidente del bloque de Diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner, y el diputado Marcos Cleri, integrante de la comisión de Energía. Originalmente era más acotado para el bioetanol y le otorgaba una participación del 10%, de la mano de las presiones de las provincias petroleras, actores estelares en la negociación de fondo de la ley.

Fue la intervención de los legisladores nacionales del Frente de Todos por Córdoba, Gabriela Estévez, Eduardo Fernández y Pablo Carro, la que llevó el porcentaje al 12% que aparece en el texto. Un guiño para no quedar desfasados de los intereses del principal sector productivo provincial, como le sucedió al kirchnersimo local cuando se produjo el conflicto por las retenciones móviles, en 2008. Sector que tiene fuerte capacidad de generar agenda mediática. Voceros de los diputados cordobeses refieron reuniones con Máximo Kirchner y Cleri para destrabar la cuestión de los porcentajes y con el empresariado local “para explicar el proyecto”.

Sin embargo, la modificación no alcanzaría para convencer a los referentes del sector agropecuario, que ya adelantaron objeciones no vinculadas al  12% del bioetanol sino al 5% del biodiesel, cuyas principales plantas están radicadas en Rosario. “Bajan el corte en biodiesel, que es donde los productores tenemos una posibilidad cierta de entrar en el juego, porque las plantas de bioetanol son costosas”, remarcó un dirigente rural de peso. “Y esto termina favoreciendo a las industrias que están instaladas en Tucumán (productoras de bioetanol de caña de azúcar) o incluso en Córdoba”, se quejó, y calificó de “retroceso” la propuesta oficial. Mientras, en los grupos de whattsapp del sector, gira un power point titulado con una pregunta que afirma: “¿Por qué no se debe acompañar el proyecto de ley de Biocombustibles impulsado por el diputado Cleri?”