El verdadero motivo por el cual Macri espió a los familiares del ARA San Juan

INFORMACIÓN CONFIDENCIAL

Mentiras, encubrimiento, ayuda supuestamente humanitaria de fuerzas extranjeras involucradas en el episodio. Espionaje a familiares, pánico de varios gobiernos de derecha. Una teoría absurda y el intento de imponer una versión única de los hechos, que deja a todos los actores contentos y a la investigación trabada para siempre. Parece que te hablo de la AMIA, pero en realidad hablo del ARA San Juan, cuyo hundimiento fue fruto de algo igual de siniestro. En este informe te vas a enterar de toda la verdad.

Hay cosas que no nos cierran. En serio. Porque uno se pone a pensar y se da cuenta que no tiene sentido. Que no hay proporción entre el riesgo y las medidas. Que no tenían nada de “peligrosos” los familiares del ARA San Juan (riesgo) como para que Macri los mandara a espiar (medidas). Riesgo mínimo frente a medidas brutales.

Salvo… salvo… salvo, que ese riesgo no haya sido tan “mínimo”. Y eso es lo que te voy a demostrar.

Te anticipo. Es una nota larga. Pero tenés que llegar hasta el final para entender lo que pasó con esas 44 víctimas y con las decisiones que tomó Macri y su gente para encubrir la verdad. Verdad que es gravísima, te lo adelanto.

Ponete a pensar. ¿Por qué razón un presidente estaría tan pero tan preocupado en lo que podían pensar y comunicarse entre sí los familiares de los tripulantes fallecidos en el fondo de la plataforma continental argentina? ¿Qué podría ver en ellos como un gran riesgo para la seguridad nacional? ¿Qué podrían estar tramando que le preocupaba tanto al gobierno de la derecha argentina? ¿A qué verdades cruciales estarían prontos a llegar, como para que el presidente pusiera a la AFI a escuchar sus conversaciones, a intervenir sus líneas, a realizarles seguimientos físicos? ¿Te lo preguntaste?

Te la voy a hacer corta: esta gente era un verdadero peligro para el gobierno de Macri (y algunos otros gobiernos también) por la sencilla razón de que sabían o al menos sospechaban que aquella versión de que el submarino padeció una falla eléctrica en sus baterías y sufrió una “implosión” que los mató a todos en el acto, sin sufrimiento y sin posibilidad de ser jamás rescatados sus cuerpos, era lisa y llanamente un “cuento del tío”.

¿Pero cómo, ADN? ¿No fue ésa la explicación que dieron los peritos? ¿Hay otra?

VAMOS POR PARTE

El submarino se hunde el 15 de noviembre de 2017. Y creeme: no fue por una explosión consecuencia de una falla en las baterías, producto de un mal mantenimiento. No. A eso mejor que lo vayas descartando.

Ese 15 de noviembre, a las 10.51, se produjo en el área de desplazamiento del ARA SJ, un evento anómalo, corto, violento y no nuclear, compatible con una explosión. Así lo informó la CTBTO, que es la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, y que tiene dispuestos en todos los océanos del planeta una red de sensores que permiten detectar este tipo de situaciones.

Desde ese mismo momento, los familiares y allegados a la tripulación comenzaron a exigir que se realizara una prueba de explosión submarina en condiciones similares, para determinar qué tipo de explosión, y de cuántas toneladas de TNT sería capaz de generar una onda sonora similar a la que captó la CTBTO esa mañana. Ese tipo de pericia se llama “equivalente TNT” y permite simular las causales de una explosión para encarar la investigación.

Y eso fue lo que se hizo. El 1° de diciembre de ese mismo año, la Armada y la CTBTO llevaron adelante una pericia clave, detonando una carga de MK54 a 40 m de profundidad (último plano e informado por el fallecido comandante del ARA SJ), en la zona del siniestro, para comparar magnitudes y precisión de la geolocalización.

Alto. ¿Qué es MK54? Es un torpedo ligero de 12.75 pulgadas diseñado para la guerra antisubmarina, desarrollado y vendido por la Marina de EEUU. Básicamente, es un arma letal para destruir submarinos nucleares, con una carga de detonación equivalente a 100 kilos de TNT.

¿Cuál fue el resultado de la prueba? Coincidencia absolutaNo sólo en las coordenadas, sino en la onda sonora que generó.

Y ahí se encendió la alarma del gobierno de Macri, que decidió retacear esta información y ocultar los detalles de la primera pericia seria que se hacía sobre el episodio, y que claramente alimentaba la teoría cruda y concreta de que el ARA San Juan había sido alcanzado por un torpedo.

Recién en marzo de 2018, y luego de meses de presión de los familiares, Marcos Peña terminó haciendo público un estudio comparativo “provisorio” realizado por la CTBTO el 5 de diciembre. Si bien el informe es bastante incompleto, amañado y centrado en cuestiones secundarias e irrisorias, hubo un dato que se les escapó, en la página 2, que muestra unos extraños espectrogramas y series de tiempo.

Y acá radica el problema. Porque cuando se detonó el torpedo de prueba comparativa, resulta que las gráficas captadas por las estaciones hidroacústicas en el océano durante el evento del hundimiento (15 de noviembre) y la posterior pericia con el torpedo MK54 (1 de diciembre) dan bastante parecido. “Las señales de interés para los dos eventos se encuentran alineadas y se las muestra en similar amplitud de escala”.

Y luego difunden un segundo gráfico, ahora con los espectrogramas de las señales recibidas en ambas ocasiones, y surge esto.

Y la misma conclusión: Están alineadas las señales de interés para los dos eventos.

O sea… Sí, la conclusión es la misma que pensaban desde aquel momento los familiares de los 44 marineros cuyas vidas quedaron sepultadas en el Atlántico.

Pero hay más. Porque el 4 de diciembre, el entonces ministro de Defensa Oscar Aguad, compareció ante la Comisión Bicameral de seguimiento en el Congreso. Y lógicamente los familiares le preguntaron por el resultado de la comparación. Luego de que Aguad tartamudeara con una respuesta que no quería dar, el que tomó la palabra fue el almirante Alejandro Kenny que lo acompañaba. Y entonces el marino no tuvo otra que desmentirlo al ministro Aguad, y reconoció que la CTBTO determinó la plena compatibilidad del evento hidroacústico del 15/11/17 con la detonación controlada pericial de la carga de profundidad MK54 realizada el 1/12/17.

Pero luego, consciente del sincericidio, Kenny agregó que “un grupo de expertos argentinos” habría determinado que el evento correspondía “inequívocamente a una implosión”. No tiene remate.

Lo cierto es que, a pesar de la escalofriante conclusión del informe CTBTO reconocida oficialmente por Kenny, el gobierno y la Armada sin ningún fundamento, se pasaron todo el año descartando un probable ataque externo y decretando la ocurrencia de una implosión derivada de un accidente por falla/negligencia sin más argumentos que su mera enunciación.

LA COARTADA

Para desplazar a la información objetiva proveniente de Austria y llenar el vacío narrativo de oficial, las autoridades de Cambiemos se abrazaron apasionadamente al informe de Bruce Rule, un experto en análisis hidroacústico jubilado de la inteligencia naval yanki. Su historia sobre lo ocurrido con el ARA San Juan fue asumida como “la verdad de lo ocurrido“.

Lo que hizo Rule fue “sumergir” el ARA San Juan a una 380 profundidad (y no a 40 metros como surgía del plan de desplazamiento y de los últimos datos informados por los tripulantes). Y luego decir que la implosión no fue equivalente a 100 kg de TNT sino a 5700 kg. Todo eso sin ningún dato concreto más que la especulación.

Entonces el yanki sostiene que hubo una falla/accidente en el compartimiento de las baterías que habría incapacitado a toda la tripulación simultáneamente, y que finalmente se habría hundido hasta posarse en el fondo sin registrar señal alguna de este último hecho.

Chau. Verdad revelada. Cómoda para todos. Muerte súbita para los 44, sin posibilidad de rescate ni de pericias. Clausura toda pregunta sobre un posible ataqueY de paso, le echa la culpa al gobierno que antecedió al de Macri, para decir que el submarino había sido mal arreglado, “producto de la corrupción K”. Comodísimo. Por algo fue la versión que se instaló en todos los medios. Sobre todo en los que responden a cierta Embajada.

No vamos a entrar en cuestiones técnicas. Pero lo cierto es que el informe de Rule es un disparate atrás de otro. Pero lo peor de todo: está construido 100% en base a hipótesis y peleándose con todos datos disponibles conocidos en ese momento y después.

Y adiviná qué… Terminó convirtiéndose en la “historia oficial”. Sencilla. Funcional. Concluyente… salvo para los familiares. Obvio.

Hasta acá te he descripto una gran variedad de acrobacias de Macri y de los medios que le respondían para tapar lo evidente y abrazar teorías sin fundamento alguno. ¿Por qué razón será?

Por una razón muy sencilla: si las pericias determinaran fehacientemente que el ARA San Juan fue hundido por un ataque con cargas de profundidad –como habilitan a pensar las conclusiones del organismo internacional-, a las autoridades de entonces les cabría la responsabilidad del encubrimiento y la entrega del mando del operativo de búsqueda y rescate a los principales sospechosos de haber atacado el ARA San Juan. O sea, a los ingleses. ¿Jodido, no?

HELICÓPTEROS MERCENARIOS

Pero te voy a seguir agregando info, para que entiendas por qué los familiares y también nosotros llegamos a la conclusión del ataque, lo cual explica el pánico de Macri y su orden de hacerles espionaje. Atendé porque esto es gravísimo.

En el viaje inmediato anterior al siniestro del 15/11, un tripulante del submarino le contó vía WhatsApp a sus familiares que había divisado helicópteros británicos persiguiendo al ARA San Juan. Esos helicópteros pueden haber sido tipo Merlin o tipo Wildcat, que son utilizados por Gran Bretaña tanto para los operativos de búsqueda y rescate, como para la lucha antisubmarina.

Y si bien el gobierno británico salió a desmentir esta versión, luego se verificó que la desmentida era trucha, al punto que hasta tienen estampillas británicas con fotos de los Merlin militares en el Atlántico Sur. Pero además, en esa zona trabaja una empresa mercenaria global llamada AAR group, vinculada con el eje Gran Bretaña / Estados Unidos, que opera con estos helicópteros desde Malvinas.

Según informa la propia armada británica, los Merlin van equipados con cuatro cargas de profundidad MK11 (simil MK54) mientras los Wildcat van equipados con dos. Son los helicópteros que habrían perseguido al ARA San Juan durante la primera semana de noviembre.

Te agrego más. Tienen 1500 km de autonomía y pueden operar en situaciones meteorológicas extremas, como las que había el 15 de noviembre, día del hundimiento.

Como apoyo logístico pueden tener fuentes marítimas como terrestres. Una de ellas podría ser el buque patrullero con capacidad antisubmarina HMS Clyde británico, que opera en zona de Malvinas. Es el buque que aparece en la portada de esta nota.

Según la armada de ese país, está equipado con las condiciones necesarias para el estacionamiento, reabastecimiento y coordinación operativa con un helicóptero ASW Merlin/Wildcat.

Y llamativamente, este buque HMS Clyde era uno de los objetivos de vigilancia del ARA San Juan. Mirá vos.

Y ahora el dato que te va a terminar de convencer. Según reporta el servicio Big Ocean Data, el HMS Clyde apagó su AIS (GPS) desde el 13/11/17 a las 18 hs, hasta el 15/11/2017 a las 18hs49 (recordá que el siniestro fue ese día a las 10:51). Y también figura que ese buque apagó su AIS durante los días de inicio de la campaña del ARA SAN FJUAN en los primeros días de noviembre, coincidiendo con la denuncia “privada” de persecución con un helicóptero.

Casualmente, el HMS Clyde, tras apagar su geolocalización durante el transcurso de tiempo previo y posterior inmediato al siniestro del ARA San Juan, participar sospechosamente del caso SAR del submarino argentino, terminó siendo reemplazado en febrero de 2018 por un buque aún más moderno, luego de diez años de prestar “servicio”.

La conclusión de todo esto me la escribe un familiar, pidiendo reserva de identidad.

“La única forma de explicar las mentiras escandalosas y absurdas del gobierno, es reconocer la desesperación por ocultar lo que todos esos actores se niegan a poner siquiera como hipótesis secundaria: el ARA San Juan podría no haber sido objeto de un accidente, sino de una agresión externa en las aguas circundantes a la salvaje ocupación angloestadounidense de Malvinas”.

LA NUEVA AMIA

Y acá vamos con una reflexión final. Porque estoy convencido de que el ARA San Juan va camino de convertirse en lo que fue la voladura de la AMIA en el siglo XX, una masacre hasta ahora impune como consecuencia de las vulnerabilidades históricas de nuestro sistema de defensa y seguridad nacional.

Acordate lo que pasó con la AMIA. Cuando todavía se estaban buscando víctimas entre los escombros, aterrizó en el país el general israelí Zeev LivneY ante las cámaras de televisión mintió descaradamente diciendo que acababan de encontrar los restos del móvil que habría funcionado como coche bomba, con el suicida calcinado dentro.

Luego de ello, jueces y fiscales argentinos, agentes de inteligencia y operadores pro israelíes aparecerían involucrados en el escándalo de fabricación de pruebas para sostener esta farsa inicial. Después de 27 años, ya sabemos que todo fue mentira y encubrimiento. Pero cuando los cuerpos todavía estaban crujiendo, ya teníamos tropas extranjeras con pretextos humanitarios desviando desde el día uno la investigación, la cual por algo hoy sigue impune.

Y casualmente, también en la causa AMIA sucedieron los espionajes. Mientras diversos agentes estatales encubrirían a los responsables del ataque, por otro lado se estaban persiguiendo y espiando las comunicaciones de los familiares de las víctimas.

Dudamos que sea casual el hecho de que los protagonistas de una y otra vergüenza tengan terminales geopolíticas y de seguridad comunes”, me dice uno de los familiares del ARA San Juan.