Grieta en la UCR por la «dolarización», teléfono mudo y velas a Alfonsín

El bando de Evolución esperó el pedido de disculpas pero el jefe de los radicales se escudó en su falta de diplomacia. La pelea pública alejó más las posiciones entre ambos bandos que no lograron la reunificación en Diputados y se enfrentarán, a fines de abril, por la conducción de la Convención partidaria. El miércoles habrá un homenaje a Alfonsín y podría sumar para la pacificación.

Carla Pelliza

En Evolución esperaron el llamado de Gerardo Morales, jefe de la UCR, para intentar acercar posiciones después del hilo de tuits cargado de adjetivos contra el diputado Alejandro Cacace y su proyecto para dolarizar la economía. Pero el teléfono no sonó, no hubo ni siquiera un mensaje y la tensión se intentó bajar con algunas declaraciones mediáticas en las que el jujeño reconoció su falta de diplomacia pero también destacó que no podía dejar pasar una iniciativa de ese estilo y las consiguientes consecuencias productivas, sociales, monetarias y de soberanía que tendría. Eso no bastó para reconciliar dos bandos del radicalismo que están enfrentados hace tiempo y batallan, cada vez con más fuerza, por la conducción del partido. El exponente más notorio de esa disputa fue el rompimiento del bloque en la Cámara Baja del Congreso, movimiento que le dio nacimiento a este sector del lousteauismo que, a nivel nacional, se enfrentará con la conducción actual en la renovación de las autoridades de la Convención.

Alguien le dijo al diputado de Evolución que Morales iba a llamar pero, según dijeron fuentes cercanas al jujeño, no hablaron y la disminución de la polémica se intentó conseguir con una frase que no dejó satisfecho a nadie: «No soy muy diplomático pero se lo tenía que decir». La abundancia de adjetivos descalificativos como «payasesco«, «irresponsable», «ingenuo» y «estúpido«, sumada a su crítica pública y no privada, formaron parte del estilo Morales. Un dirigente que en general no tiene ningún problema en enfrentarse a nadie con fuertes peleas mediáticas, como ya demostró en cruces con Patricia Bullrich, Elisa Carrió u Horacio Rodríguez Larreta, sin que eso signifique un quiebre en las relaciones.

Pero dentro del radicalismo, el cruce sí molestó e incluso alejó un poco más a ambos sectoresEmiliano Yacobitti y Martín Tetaz, dos ejemplos de exponentes de Evolución, salieron a cuestionar las formas del presidente del radicalismo mientras que Luis Naidenoff, senador por Formosa, se mostró alineado con el gobernador del norte. La frase en torno a la falta de diplomacia tampoco alcanzó como un intento de pacificación interna.

Más allá de la interna, en las últimas horas se notó la estrategia de evitar centrar la discusión en los cruces partidarios para meterse a discutir la inflación, el verdadero eje del debate. Para eso, se dijo desde Evolución, están los partidos políticos, para intercambiar posturas sobre los problemas que tiene el país y sus posibles soluciones porque, en caso contrario, la dirigencia sólo será comentarista de la realidad sin propuestas.

Este miércoles a la tarde habrá un homenaje a Raúl Alfonsín en el cementerio de la Recoleta y la fecha podría servir como un intento de pacificación. El 31 de marzo se cumplirán 13 años de la muerte del ex presidente y en su honor hablarán Enrique «Coti» Nosiglia, funcionario del primer gobierno democrático post dictadura; la vice primera de la UCR, María Luisa Storani; y Morales. La presencia del «Coti» no significará una acercamiento con el sector del jujeño y alejamiento de Martín Lousteau, sino un acompañamiento por el evento a conmemorar, según explicaron cerca del gobernador.

En las últimas semanas se especuló, en base a dichos de Nosiglia en una entrevista televisiva, con una interna entre el histórico dirigente y el sector de Loustau por su alianza con Daniel Angelici y la distribución de cargos. Esto fue desmentido por una fuente que conoce en profundidad al «Coti», también desde el entorno de otro apuntado, el diputado Emiliano Yacobitti, y desde el círculo del senador se aclaró la situación: ni antes fueron empleados de Nosiglia ni ahora son enemigos íntimos.

Pese a las internas, sin embargo, en algo coincidieron: en las críticas a la iniciativa oficialista para que la deuda con el FMI la paguen los que fugaron dinero sin declarar. Pero, hacia adentro, la paz de la UCR pende de un hilo. Si bien el año pasado hubo una suerte de acuerdo y síntesis entre los dos bandos existentes con la inclusión de Lousteau como vicepresidente segundo y varios puestos en la mesa directiva para dirigentes aliados con él, no se pudo avanzar en la reunificación del bloque en Diputados que derivó en dos situaciones. La primera fue la pérdida del título de espacio mayoritario dentro del interbloque de Juntos por el Cambio y la segunda fue el reconocimiento oficial de sólo uno de los dos espacios de la UCR en la Cámara Baja, el conducido por Mario Negri.

Ese panorama se intentó resolver en el verano pero nunca se llegó a la instancia de debate y ahora, tras el cruce tuitero, la cosa pareciera ser más difícil. El próximo paso será la renovación de la Convención radical a fines de abril. Dos candidatos pican en punta, Gastón Manes apoyado por Morales y Hernán Rossi por el senador porteño. Nuevamente una puja entre ambos sectores cuya previa se calentó producto del intento de dolarización.