Juicio por Blas: “Los policías no hicieron nada para salvarlo y me echaban la culpa de su muerte”

En un conmovedor testimonio, el joven que manejaba el auto contó ante el tribunal la violencia desplegada por los uniformados y la falta de ayuda con la víctima. Recordó la falta de asistencia en el sanatorio y la tardanza de la ambulancia.

Francisco Panero

Juan Cruz Camerano Echevarría, el amigo de Blas Correas y que manejaba el auto aquella madrugada del 6 de agosto de 2020, declaró como testigo en el juicio que se desarrolla en la Cámara 8ª del Crimen de Córdoba y donde se juzga a 13 policías. Ante el jurado popular y los jueces, el joven relató que evadió el retén policial, frente al complejo Pablo Pizzurno, porque uno de los policías tenía su arma desenfundada y apuntaba hacia el auto.

Sobre el tiroteo, señaló que pasó por el control a baja velocidad y, cuando vio al policía apuntando, se asustó y decidió seguir. Luego, sintió ruido “como de granizo seco, chapa y vidrios”.

Habían empezado los disparos.

Más adelante, tras pasar infructuosamente por el sanatorio Aconcagua en busca de ayuda, Camerano Echevarría aseguró que, cuando el vehículo fue detenido en la esquina de Chacabuco y Corrientes del Centro de Córdoba, los policías no le brindaron ningún tipo de asistencia a Blas.

Indicó que eso fue durante por lo menos una hora, hasta que llegó una ambulancia y constataron que había muerto.

A pedido de la fiscalía, se exhibió un video (captado por las cámaras de un móvil policial) en el que se aprecia lo que realizan los uniformados, cómo revisan el baúl del vehículo y no le prestan ayuda a Blas, ni lo extraen para llevarlo a un hospital.

En el video se observa además cómo Camerano Echevarría se aproximó a Blas, mientras yacía tendido aún con vida.

La imagen continúa cuando los policías lo alejan de ese lugar, él se toma la cabeza y hace señas para que lleven a su amigo malherido. Ninguno de los uniformados hace caso y siguen alrededor del coche, haciendo tareas de control.

Final. Chacabuco y Corrientes, donde los policías terminaron por interceptar el Fiat Argo. (Gentileza Elías Gudiño).
Final. Chacabuco y Corrientes, donde los policías terminaron por interceptar el Fiat Argo. (Gentileza Elías Gudiño).

El Fiat Argo fue interceptado a la 0.22 y pasaron al menos siete minutos sin que Blas recibiera asistencia, mientras gran cantidad de policías seguían en el lugar.

Juan Cruz Camerano insistió que pidió varias veces que ayudaran a su amigo pero. lejos de hacerlo, le dijeron que lo había matado él.

También refirió que pasó al menos una hora hasta que llegó la ambulancia.

El joven sostuvo que, tras decirle que su amigo había muerto por culpa suya, sintió mucha culpa y tuvo la idea de no querer vivir más.

Comenzó el juicio por Blas Correa en tribunales. (Ramiro Pereyra / La Voz)
Comenzó el juicio por Blas Correa en tribunales. (Ramiro Pereyra / La Voz)
EN EL SANATORIO

En el juicio, Camerano Echevarría relató también lo que sufrieron en el ingreso al sanatorio Aconcagua.

Camila, la otra ocupante del coche, bajó a pedir ayuda, mientras él llevó a Blas como pudo, porque estaba “muy pesado”.

“Me acuerdo cómo lo tenía y me miraba a los ojos, cómo agonizaba. Me pedía ayuda”, recordó el conductor del auto en la audiencia, al borde de las lágrimas.

“Creo que Camila sale con un señor, creo que con una camilla, y dice: ‘No, no lo vamos a atender’”, relató.

Coincidiendo con otras versiones, Camerano contó que subieron a Blas al auto, “con ayuda de ese señor”, en presunta referencia al empleado Fernando Casalino, quien también le dio “indicaciones para llegar al Hospital de Urgencias”.

FINAL DE CARRERA

Apenas salieron para el Urgencias, pocas cuadras después fueron interceptados por una moto policial que los hizo detener. El conductor del Argo relató que trató de decirles que su amigo estaba herido que había que llevarlo al centro asistencial, pero un policía le dijo que no había sangre y que él lo había matado.

Camerano Echevarría relató que no pudo sacar su celular para llamar él, que nunca le dieron asistencia y que él se agarraba la cabeza y les rogaba que lo llevaran al Urgencias, pero nunca le hicieron caso.

Después de ser llevado a Jefatura, comentó que no lo dejaron ir al baño por una hora. En el trayecto, recordó que quería rezar por Blas, pero los policías le ponían cuarteto a todo volumen para impedírselo.

A SU LADO, CAMILA

Por su parte, Camila Toci también comentó en la audiencia los pesares que sufrieron al trasponer el retén policial, la balacera, la desesperada carrera para salvar a Blas y los infructuosos esfuerzos para lograr ayuda en el sanatorio y una vez que los detuvieron.

LOS “ENREDOS” DE WANDA

Por otro lado, pidió ampliar su declaración la imputada Wanda Micaela Esquivel. Es la policía que admitió haber plantado el arma poco después de que camaradas abrieran fuego contra el coche.

La suboficial colaboró con la investigación y la semana pasada pasó un momento incómodo cuando se divulgó un audio suyo en el que relataba a su pareja: “No sabés lo que te perdiste, mi amor”, en referencia al tiroteo.

Aclaración. Wanda Esquivel explicó que cuando grabó el audio ignoraba que había un muerto. ( La Voz)
Aclaración. Wanda Esquivel explicó que cuando grabó el audio ignoraba que había un muerto. ( La Voz)

Al escuchar esto, la mamá de Blas, Soledad Laciar, la calificó como “monstruo” por su expresión.

Por ello, la agente Esquivel pidió declarar ante el jurado. Dijo que, cuando pronunció esa frase, ignoraba que había un muerto.

Reiteró que habló por teléfono con el cabo Leandro Quevedo para pedirle un arma trucha (”tango”, según la jerga policial) pero no consiguieron.

Agregó Esquivel que su dupla, el cabo 1° Javier Catriel Alarcón, le reveló que tenía una, la extrajo del baúl del patrullero y le ordenó que la plantara cerca de la plaza de las Américas.