La nueva versión de Macri: de las redes sociales a la caravana arriba de una camioneta

El presidente Macri en la estación de Tránsito. A su lado, Soher El Sukaria, candidata a diputada nacional.

Por: FABIÁN GARCÍA

Si algo no había hecho Mauricio Macri hasta esta semana, es trabajar de candidato como en el siglo pasado. Por el contrario, importó recursos de comunicación política de Estados Unidos y Gran Bretaña, a caballo del uso de cuantiosos recursos, y asesorado por Jaime Durán Barba, y utilizó las redes sociales como herramientas centrales para llegar al electorado.

Acciones guionadas, planificadas, fuera del territorio de la improvisación al que obliga el contacto popular.

Sin embargo, para tratar de descontar los casi 17 puntos que le sacó el candidato peronista Alberto Fernández, ahora el presidente apeló a la épica de la caravana y a recorrer los pueblos y ciudades a bordo de una VW Amarok de color blanco.

En un par de horas estuvo en cuatro localidades que se levantan sobre la Ruta Nacional 19: Tránsito, Los Chañaritos, Santiago Temple y Río Primero. En ese frenesí, hasta se puso una vincha con los colores argentinos.

Con él estuvo en Buenos Aires y también aquí, en Córdoba, Juliana Awada. La primera dama fue la que cosechó más saludos y demostraciones de afecto en todas las estaciones de este extraño recorrido de la hoja de ruta macrista. Más que el propio Macri.

Por cholulismo o porque efectivamente genera más empatía, las manos de los vecinos que concurrieron a la convocatoria del “Sí, se puede” la buscaban a ella, que retribuyó siempre.

Rara imagen la del presidente en Tránsito, parado arriba de improvisado escenario al lado de un galpón de ferrocarril, o en la plaza de Río Primero, con una bandera argentina que tenía un cartel con el nombre de la ciudad, como único decorado.

Sin Leds, sin grandes equipos de sonido, sin globos amarillos. Una estética fuera del estilo que hizo popular Cambiemos y a Cambiemos. Quizá, lo único que sobrevive del viejo cotillón de las elecciones anteriores, es la profusión de banderas argentinas. Hubo muchas en todas las paradas.

Juliana Awada en la caja de la camioneta saludando a los seguidores de Macri.

Con Macri estuvieron, además de Awada, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich; el ministro de Defensa, Oscar Aguad; el secretario General de la Presidencia, Fernando De Andreis; y los candidatos a diputados nacionales por Córdoba, encabezados por Mario Negri y Soher El Sukaria. También estuvo la diputada Brenda Austin, una de las voceras alternativas del presidente.

Negri, en su discurso en Río Primero, cargó contra el peronismo y los gobernadores: “El federalismo es solidaridad. Por eso nos duele que un montón de gobernadores se hayan opuesto a que bajemos el IVA de la canasta de los que menos tienen. Tenemos un presidente que ha dado a las provincias $140.000 millones más sin preguntar el color político”. Fue, de algún modo, el tramo más clásico del discurso político.

Una familia macrista en una de las paradas de la gira.

Macri, en cambio, apeló al “se puede”, al “vamos a darlo vuelta”; o al, “los escuché, los comprendí, tomé nota. Lo que viene, es el crecimiento”; y a preguntarles a los que participaron de los actos, si habían convencido a los amigos, a los vecinos, a los compañeros de trabajo. Un discurso optimista y lejano a la crisis, la desocupación y la pobreza.

En Río Primero, sobre la nueva autopista 19 que estará terminada a fines de 2020, dijo que “esta ruta que se transformó en autopista y es una demostración de que se puede. Demuestra que, durante 40 años sufrimos abandono; 40 años de promesas… Se necesitaba de esta autopista para cuidar a los cordobeses porque en todos estos años creció el paso de camiones y la producción, pero lamentablemente esos 40 años se llevaron vidas”.

El discurso, por cierto, parece una suma de Power Points, una apelación a frases alrededor del eje del “Sí, se puede”.

Pero como Córdoba es Córdoba, la provincia más macrista del país, la gente lo trató con cariño. Hubo incluso, un clima festivo durante su gira. Pese a ello, un adelanto de lo que pueda llegar a suceder con este desesperado intento de último momento, es que no lo acompañaron multitudes. En todo caso, si algo distinto sucede, será fruto del voto silencioso que, si existe, ayer no fue a verlo a la caravana.

Dos seguidoras del presidente.
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