La puerta del infierno

No podemos dejar que la malicia de pocos abre una puerta que ponga en riesgo a todos

POR JUAN CARLOS TEALDI

Eugene Rodin, La Puerta del Infierno, 1880-1917 (detalle).

Sueños selectos: al infinito y más allá

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha pasado a representar la nueva visión liberal dominante frente a las estrategias de aislamiento y distanciamiento social preventivo ante la pandemia. Esa visión que procura ir abriendo más actividades laborales, comerciales, educativas y recreativas, apela al hacerlo a una meseta aunque alta en el número de casos infectados confirmados, a un sistema de salud sin supuestas dificultades porque dice mantener un porcentaje de camas disponibles siempre mayor al 30%, a una economía paralizada, y a una población cansada y demandante.

La visión del gobierno de la Ciudad se ve acompañada por personas que salen a reclamar una libertad supuestamente vulnerada por el gobierno nacional, y un pequeño grupo de intelectuales, artistas, y activistas opositores que sin vergüenza alguna en el abuso del lenguaje, en su momento hablaron de infectadura, ahora hablan de terror sanitario.

Hasta Bárbara Diez, la mujer del jefe de gobierno de la CABA, empresaria de organización de fiestas y eventos, celebró la apertura para reuniones al aire libre de hasta 10 personas y escribió: “Ya nos están llamando desde el viernes (28 de agosto) para celebrar cumpleaños y festejos de 10 personas en parques, jardines, terrazas y patios. VAMOS que de ahora en más, si DIOS lo quiere, se irán sumando invitados y volveremos a cumplir sueños. Empecemos por sueños para 10 selectos invitados. ¡VAMOS! Al infinito y mucho más allá”. (Perfil, 1 de septiembre).

Un par de días después, en una Carta Abierta a la Sociedad Argentina, la Facultad de Medicina de la UBA decía: “Es necesario aumentar nuestra conciencia de riesgo, como individuos y como sociedad. Todos queremos creer que lo peor ya pasó, pero no es así, y no pasará como en los cuentos o en los sueños, que las cosas suceden por solo desearlas.”

¿Cómo se dispersó el virus?

¿Por qué lo peor no pasó ni dejará de pasar, si no se actúa racionalmente, aunque a alguien se le ocurra ir contra toda evidencia? ¿Qué es lo que ha pasado y pasa con la pandemia que los “libertarios” y los que cierran los ojos para no ver la verdad niegan?

El coronavirus SARS-CoV-2 no es más que un ultramicroscópico segmento de material genético (ARN-Ácido RiboNucleico) cuya única actividad es replicarse. Para hacerlo debe entrar en contacto con seres vivos. Cuando lo hace por transmisión de un ser humano infectado a uno sano, invade sus células y  se multiplica por miles. Esto causa un gran daño celular y orgánico. No hay intencionalidad ni direccionalidad alguna en esa actividad. No es un parásito que busca a otro ser vivo para vivir de él. Sólo tiene una enorme capacidad potencial de multiplicarse cuando puede entrar a una célula. No “sabe” hacer nada más. Y de repente encontró la posibilidad de expandirse por la totalidad de seres humanos en el mundo. A eso llamamos pandemia.

Pero, ¿por qué este virus que invadió al primer ser humano en Wuhan, China, pudo invadir a millones de personas en todo el mundo? ¿Por qué no se lo pudo aislar y  detener allí mismo siendo que los seres humanos sabemos más cosas que el replicarnos? Una de las respuestas es por los viajes y movimientos. Primero por los viajes dentro de China. A la vez por los vuelos internacionales desde China a diversos aeropuertos del mundo. Y por último, por los viajes nacionales, provinciales y locales en los diversos países. Finalmente, por los movimientos (o “viajes”) de cada persona de un lugar a otro en cualquier medio.

https://www.nytimes.com/interactive/2020/03/22/world/coronavirus-spread.html

(Espere a que su computadora suba la versión española o cliquée idioma en la ventana superior.)

¿Cómo nos ganó el virus en su expansión?

La Sociedad Argentina de Terapia Intensiva sacó esta semana una solicitada diciendo: Sentimos que estamos perdiendo la batalla. (…) Observamos en las calles cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien por ahora. ¿Qué pasará con ellos y sus familiares mañana? (…) ¡No desafiar al virus, porque el virus nos está ganando! El personal sanitario está colapsado, los intensivistas están colapsados, el sistema de salud está al borde del colapso”.

Esta advertencia ha venido a recordar una situación de otros países. Tomemos al que está siendo más derrotado: los Estados Unidos. ¿Por qué perdió su batalla contra el virus en modo catastrófico? Los primeros casos en Seattle y Chicago eran de viajeros procedentes de China. Pero se demoró mucho en cancelar los viajes. Y aunque a fines de febrero ya se sabía que había que establecer el distanciamiento social, el Presidente Trump no lo hizo y permitió seguir con las actividades habituales. Millones de personas se movieron sin restricciones por todo el país. Del 1 al 14 de marzo se hicieron 4,3 millones de viajes desde el área del primer foco en Seattle. Las muestras genéticas del virus del tipo del brote de Seattle aparecieron en 14 Estados. ¿Por qué el poder político no se asoció a las evidencias del saber científico?

Para el 1 de marzo había un solo caso en Nueva York, pero hoy se estima que entonces ya había 10.000 infectados. El alcalde Bill de Blasio dijo el 2 de marzo: “Estoy animando a los neoyorquinos a que sigan con sus vidas y salgan de la ciudad”. Los viajes se multiplicaron por miles. La variedad genética del virus de Nueva York tuvo un mayor poder de expansión. Se dijo entonces que Nueva York había actuado como una Gran Estación Central para la difusión del virus.

https://www.nytimes.com/interactive/2020/us/coronavirus-spread.html

https://www.nytimes.com/interactive/2020/03/21/us/coronavirus-us-cases-spread.html

Es lo que puede decirse de la Ciudad de Buenos Aires, epicentro de la mayor cantidad de viajes de conexión con otros países y con otras provincias, que pasó a ser la Gran Puerta abierta a la pandemia. Y sin embargo, aunque hoy sigue siendo un foco mayor de dispersión para todo el país, se propone para ella la mayor liberalidad y flexibilización de las normas sanitarias.

¿Cómo está el virus hoy?

La Facultad de Medicina de la UBA afirmó que “los aumentos de casos en el interior del país y ‘las mesetas con números altos’ en algunas ciudades, solo preanuncian nuevos casos de enfermedad (…) No es posible que la necesidad de la libertad de tomar un café, nos exponga a más pérdidas de vidas. Necesitamos que la sociedad visibilice estas situaciones de ‘falta de cuidado individual y comunitario’ como problemática. Por ahora, el mejor remedio que encontramos fue el distanciamiento y las medidas de protección”

Ahora bien, si observamos la situación de la pandemia en el mundo al día 4 de septiembre, el país que tenía el mayor promedio de casos diarios por cada 100.000 habitantes era Argentina con 23 y un promedio de 10.129 casos diarios.

https://www.nytimes.com/interactive/2020/world/coronavirus-maps.html

La curva epidémica de casos confirmados y acumulados en el país no se ha detenido en su ascenso. Hasta el 2 de septiembre, esa curva registraba al 24/8 como el día con mayor cantidad de casos con 9.508, pero en el informe diario del 4 de septiembre, el Ministerio informó que el 3/9 se habían confirmado 12.026 casos nuevos. La curva seguía en ascenso sin meseta alguna a nivel nacional. Y se sabe: a más infectados más enfermos, más enfermos graves y más muertes.

https://www.argentina.gob.ar/informes-diarios/septiembre-de-2020

La Universidad Nacional de la Plata advirtió: “Parece haber dos realidades. Una es la de los hospitales con la lucha brutal y desigual contra la enfermedad y la muerte. Otra, la de las calles y las plazas con cada vez más gente que quiere disfrutar, que reclama sus derechos, la gente que se siente bien por ahora, que no guarda las distancias y no se protege. Parecen ignorar el riesgo que existe para ellos y sus familias”.

La Ciudad y el País

En la Ciudad de Buenos Aires, la política de apertura y flexibilización prescindía de esos y otros datos duros que la colocan en el peor de los escenarios. Considerando la incidencia acumulada de casos confirmados cada 100.000 habitantes (3.198), la Ciudad es la que más casos de personas infectadas acumula en modo proporcional a su población triplicando al promedio país (968). O sea, es la población que más se infecta en el país que hoy tiene el mayor promedio de casos diarios en el mundo. Se pondrán excusas, pero sólo la irresponsabilidad política puede alentar medidas de flexibilización si tenemos en cuenta a la población de la Ciudad y a la población de otras jurisdicciones a las que puede propagarse ese gran foco.

https://www.argentina.gob.ar/informes-diarios/septiembre-de-2020

Si consideramos la tasa de mortalidad (757) pasa lo mismo. (La tasa de mortalidad surge de multiplicar el número de fallecidos por un millón y luego dividirlo por la población total.) La Ciudad tiene la tasa más alta que es tres veces y media mayor a la tasa de mortalidad promedio país (201). A su vez la tasa de letalidad (número de fallecidos dividido por el número de infectados y multiplicada por 100) es de 2.5% en la Ciudad que también es más alta que la tasa promedio país (2.1%). Y no sabemos si la variedad genética del virus dominante en la Ciudad es más letal y de mayor expansión que otras variantes que puedan estar circulando en el país.

https://www.argentina.gob.ar/informes-diarios/septiembre-de-2020

Frente a esto, el gobierno de la Ciudad habla de meseta alta de casos con un promedio de 1.400 casos diarios, pero pronostica que está por llegar el descenso. Más allá de su idoneidad predictiva, debe recordarse que la curva epidémica que hemos mostrado antes para la Argentina no presupone que iniciado un descenso esto siga así hasta la desaparición de la pandemia. Las curvas actuales de España y Francia comparadas con la de Argentina ilustran bien la posibilidad de un futuro que el arte adivinatorio del gobierno porteño no vislumbra. Cuando insiste tanto con abrir escuelas debería tener en cuenta que Francia acaba de cerrar 22 de las escuelas reabiertas. El futuro no es un sueño ni una profecía.

Dónde aumentan los casos nuevos. Casos totales.

https://www.nytimes.com/interactive/2020/world/coronavirus-maps.html

Nosotros y los otros

Hay tres condiciones con las que todos nacemos: vulnerabilidad, ignorancia e imposibilidad de distinguir lo bueno de lo malo. De la vulnerabilidad nos protegemos, al principio, con el cuidado de los otros, y después con el saber y el acceso a gozar de las realizaciones materiales de ese ingenio. Pero como no todos accedemos de igual modo a esas realizaciones, hay quienes somos más vulnerables que otros. Son los determinantes sociales o la necesidad, eso contrario a la libertad. De la ignorancia salimos con la educación y nos pasa lo mismo. Pero de la ceguera para distinguir lo bueno de lo malo, aunque es posible salir con la moralidad y con la reflexión ética, somos libres de hacerlo o no. Y hay quienes usan esa libertad con intención maliciosa. Así hay quienes hoy parecen querer gozar la libertad de mirar el sufrimiento de los otros.

Me consultan desde San Luis por una familia con los padres y los dos hijos infectados e internados. La mamá está muy mal. El padre pide para verla. Hay que evaluar el respeto individual a su pedido y la protección de los niños como sujetos del derecho a tener una familia. Si los dos padres murieran, los chicos quedarían sin su familia de origen. No sabemos quién de ellos se infectó primero y contagió a los otros, ni tampoco cómo se contagió. Pero sabemos que ese contagio amenaza con destruir a ese grupo humano. Por eso es que la responsabilidad que tenemos ante nosotros mismos y ante los demás es muy alta como para dejar que la malicia de unos pocos ponga en tan gran riesgo a los demás. Esas conductas maliciosas, de verdadero terror sanitario, deben cambiar.

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