Para ordenar la sucesión, Schiaretti no tomará licencia en el PJ

A diferencia de años anteriores, el gobernador ejercerá formalmente la presidencia del peronismo cordobés. Desde allí tutelará la transición generacional. Qué pasará en el PJ Capital.

Tan particular es el escenario interno que comienza a transitar el peronismo cordobés que, por primera vez en años, el gobernador Juan Schiaretti ejercerá formalmente la presidencia del Partido Justicialista (PJ).

Esta vez, el mandatario no tomará licencia del lugar para el que fue elegido en las internas de marzo pasado y hará valer también desde allí su liderazgo pleno.

La decisión tiene lógica: si hay un momento para retener todo el poder y hacerlo valer, es éste, el de la antesala al proceso de transición generacional que pretende tutelar personalmente para evitar un desbande político.

Schiaretti es hoy el único conductor del peronismo cordobés; la propia dirigencia reconoce que si no fuera así, una interna feroz se los estaría fagocitando poniendo en serio riesgo el proyecto provincial para el 2023.

Si todavía el PJ cordobés no se desalambró, es porque el mandatario sigue siendo el único garante del orden interno. Incluso, cuando en estos últimos años una porción de dirigentes jugó con el Frente de Todos; se fueron del schiarettismo pero no del peronismo orgánico.

Por eso, con la idea de sostenerse también en el máximo cargo partidario, el gobernador está enviando un claro mensaje hacia adentro de su estructura: “el que todavía conserva la lapicera, soy yo”.

Y quizá allí se enmarque también la estrategia de no oficializar de antemano la candidatura de Martín Llaryora y, por el contrario, estirar al máximo su poder.

La titularidad del PJ dura cuatro años, es decir, Schiaretti seguirá conduciendo el peronismo aun cuando deje de ser el gobernador de Córdoba y en su lugar quede, según vaticina (o más bien desea) el oficialismo, el hoy intendente de Capital. Desde allí, sin dudas, seguirá teniendo ascendencia en los movimientos del partido y de la coalición Hacemos por Córdoba, pero además contará con un plafón político desde donde consolidar su proyección nacional en la que ya trabaja.

Vale recordar que en el sistema de alternancia en el poder provincial que supieron tejer el ex gobernador José Manuel de la Sota y el actual mandatario, rigió siempre una máxima: quien gobierna, conduce. Con esa cláusula sostuvieron al peronismo en el poder por casi un cuarto de siglo.

Sin embargo, fue habitual que, por una cuestión de responsabilidades y tiempos de la propia gestión, ambos tomarán licencia del cargo partidario dejando la atención de las cuestiones domésticas del PJ, al presidente alterno. Lo que de ninguna manera significó, claro está, mellar sus liderazgos. Pues, aunque Schiaretti en los dos últimos periodos no ejerciera en los papeles la presidencia del PJ, fue el jefe político indiscutido.

Capital

En la ciudad de Córdoba, el escenario pareciera ser distinto. Según trascendió, el intendente Martín Llaryora sí tomaría licencia como presidente del PJ Capital para darle lugar al alterno (o alternos, se habla de que serían dos).

Se espera para los próximos días una reunión del peronismo capitalino para elegir las autoridades a instancia de los consejeros ya proclamados. Se habla de que, en sintonía con la línea del PJ provincial donde el vicegobernador Manuel Calvo quedó como presidente alterno, en la ciudad quedaría en ese lugar el presidente del Concejo Deliberante, Daniel Passerini. Sin embargo, es posible que la senadora Alejandra Vigo y representante uninominal al consejo provincial, también nombre a un alfil propio, y allí se baraja el nombre de Nadia Fernández, vicepresidenta de la Legislatura de Córdoba.