Patria sí, colonia no

¿Qué tendrían que ver Trump y los suyos con nuestro Código Penal?

 

Con todo respeto al Juez Borinsky, Presidente de la Comisión Redactora de Reformas al Código Penal, designado al efecto por el Presidente Macri, no se entiende por qué razón viajó a Washington “para presentar el proyecto a abogados, analistas y funcionarios del Gobierno de Donald Trump y anticipó que antes de viajar, Macri le dijo que quiere enviarlo al Parlamento después de que salga el presupuesto que formalizará la meta fiscal de “déficit cero” acordada con el Fondo Monetario Internacional” (La Nación, 11 de septiembre de 2018, y aniversario a las Torres Gemelas).

Patria sí, colonia no.

Es facultad constitucional del Congreso de la Nación (art. 75 inc. 32 de la C.N.) “hacer todas las leyes y reglamentos que sean convenientes para poner en ejercicio los poderes antecedentes, y todos los otros concedidos por la presente Constitución al Gobierno de la Nación Argentina”.

Además, “dictar los Códigos Civil, Comercial, Penal, de Minería, y del Trabajo y Seguridad Social, en cuerpos unificados o separados, sin que tales códigos alteren las jurisdicciones locales, correspondiendo su aplicación a los tribunales federales o provinciales, según que las cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones; y especialmente leyes generales para toda la Nación sobre naturalización y nacionalidad, con sujeción al principio de nacionalidad natural y por opción en beneficio de la argentina: así como sobre bancarrotas, sobre falsificación de la moneda corriente y documentos públicos del Estado, y las que requiera el establecimiento del juicio por jurados” (Inc. 12).

El Parlamento aún no recibió el Proyecto, en consecuencia los autores del anteproyecto deberían tener el recato de esperar que el Poder Ejecutivo Nacional presente uno y esperar que los legisladores cumplan su función y en todo caso sean ellos los que decidan —y espero que no lo hagan– si así lo desean, consultar a “los funcionarios del Gobierno de Donald Trump”.

Lo mío no es de un nacionalismo exacerbado, sino de un mínimo de dignidad nacional, respeto al Estado de Derecho (¡¡cómo lo extraño!!) a los principios republicanos de la separación de poderes y a la soberanía nacional.

 

× ¿Querés comunicarte con Mystica?