Segunda ola procrastina campaña (mientras, HxC fideliza intendentes)

La llegada de la segunda ola ralentizó los preparativos previos a la campaña en el territorio. Mientras tanto, desde el Centro Cívico empiezan a percibirse movimientos para fidelizar la pertenencia de los intendentes al espacio sin descuidar a las ciudades y comunas de menor envergadura.

La preocupación creciente en torno a la situación sanitaria ya no sólo siembra dudas hacia el futuro, respecto del escenario epidemiológico en el que se llegará a las fechas fijadas para las elecciones primarias y generales, sino que además empieza a condicionar los movimientos presentes de cada partido para preparar sus estructuras en vista de la campaña. Ese es, por ejemplo, el caso del PJ.

A pesar de que el viguismo fijó en mayo la fecha a partir de la cual sus dirigentes y referentes territoriales exentos de responsabilidades de gestión deberían aplicarse por completo a la búsqueda de votos en el territorio, ya desde antes de que empezara abril el ritmo de las reuniones virtuales destinadas a afinar detalles en torno a tales labores había empezado a acelerarse. Ahora, con el agravamiento de la pandemia, la posibilidad de llevar adelante esas actividades parece más lejana.

En suma, el arribo de la segunda ola pone entre paréntesis la hoja de ruta dibujada y obliga a los conductores del espacio a detenerse a evaluar el nuevo escenario y recalcular.

Mientras eso sucede, el Centro Cívico se preocupa por mostrar gestión y proximidad con los intendentes que integran el espacio y contención especialmente para los que gobiernan en los distritos más chicos, para blindarlos frente a los cantos de sirena que puedan llegar desde la Casa Rosada.

Ese plan de contención tiene dos ejes. El primero, visitas del propio gobernador a los intendentes de las ciudades más grandes del interior, ya sea para anunciar nuevas obras o para seguir el desarrollo de aquellas que ya están siendo ejecutadas, a modo de garantía de que -aun asistiendo a la segunda ola de la pandemia- la Provincia honrará los compromisos asumidos y no detendrá ni aminorará su marcha.

En efecto, el mandatario provincial, después de mucho tiempo de mantener una agenda acotada en lo que a viajes por el interior se refiere, ya pasó por las ciudades de Villa María y Río Cuarto en las últimas semanas.

En la primera visita el gobernador se mostró junto al intendente “interino” Carlos Rosso y al secretario de Obras Públicas de la Nación e intendente en uso de licencia Martín Gill, inauguró el monumento a Juan Bautista Bustos y entregó 8 millones de pesos para obras de refuncionalización del Parque Pereira y Domínguez. En la segunda, junto al intendente Juan Manuel Llamosas, habilitó un nuevo tramo en la obra de pavimentación del Boulevard Obispo Buteler. En ambas aprovechó para destacar la importancia aquellas ciudades en el escenario provincial, poniendo también de resalto el “progreso” que han experimentado durante los últimos tiempos.

A estas visitas se sumarían, en las próximas semanas, otras a San Francisco, La Calera, Cruz del Eje, Carlos Paz y Alta Gracia. En otras palabras, el gobernador -de no ver trastocados sus planes por la pandemia- iniciaría un raid por los principales distritos para blindar su fidelidad hacia el Centro Cívico.

En paralelo, se desplegarían también acciones concretas para fidelizar a los intendentes de distritos menos poblados pero que, frente a la proximidad de las elecciones, bien podrían ser seducidos por los fondos que el Frente de Todos controla desde Buenos Aires.

Para ello, el mandatario habría encomendado a los ministros de Desarrollo Social (Carlos Massei), Salud (Diego Cardozo) y Gobierno (Facundo Torres) aceitar los mecanismos de distribución de las vacunas para que lleguen sin contratiempos, acallando cualquier crítica de propios y extraños, y prestar particular atención a la contención social en aquellos municipios.

Por otro lado, el delasotismo también empieza a moverse por el interior. Y en el reparto de roles, la heredera del ex gobernador José Manuel de la Sota, la legisladora Natalia de la Sota, haría foco especialmente el sur y el norte de la provincia, donde el delasotismo cuenta con gran inserción, incluso mayor a la del schiarettismo.

En cuanto al Frente de Todos, sus armadores locales tienen una dificultad especial para desarrollar actividades de campaña: hacerlo contravendría las recomendaciones del mismísimo Alberto Fernández, que -sin la legitimación con la que contaba en otros momentos- insiste en disminuir cuanto sea posible la circulación y restringir las actividades que conlleven reuniones presenciales incrementando los riegos de contagio.