Subsidios: las cifras de Schiaretti para meter a Cambiemos en el brete

El gobernador ya tiene el detalle, servicio por servicio, de las subvenciones con que la Nación privilegia al Gran Buenos Aires. Plantea que se considere si se modifica el Fondo del Conurbano y Córdoba pierde dinero.

Juan Schiaretti ya tiene en su escritorio el detalle de los subsidios nacionales a servicios públicos que privilegian a Buenos Aires. Según las planillas del gobernador, son 92.394 millones de pesos que, en el último año y medio, el Gobierno nacional volcó sobre porteños y bonaerenses por encima de lo que les hubiera correspondido si el gobierno de Cambiemos tratara por igual a todos los demás ciudadanos del país, que viven en los restantes 22 distritos.

Es la primera piedra de una guerra de cifras que promete ocupar buena parte de la campaña electoral hasta octubre. Unión por Córdoba apunta a poner en un brete a los cordobeses de Cam­biemos, que deberán dividirse entre su apoyo al gobierno de Mauricio Macri y la defensa de la equidad fiscal.

Schiaretti trae esta cifra a cuento porque la gobernadora de Buenos Aires y figura clave del macrismo, María Eugenia Vidal, fue a la Corte Suprema a reclamar que se anule el tope legal al llamado Fondo del Conurbano que cede una parte del Impuesto a las Ganancias a Buenos Aires. Vidal tiene grandes argumentos. Ese fondo, que se había armado para compensar a Buenos Aires por su escasa porción de la coparticipación impositiva, termina siendo ultrabeneficiario para las demás provincias, dado que lo que excede al tope que se dispuso años después de crearse el fondo, se reparte entre los demás gobernadores. Es el origen del drama.

 

Schiaretti dice que, si se elimina el tope, y Provincia de Buenos Aires (PBA) recupera la totalidad del Fondo del Conurbano, entonces Córdoba dejará de recibir un monto que este año será de 7.000 millones de pesos. El gobernador cordobés también ha sostenido que él entiende el argumento de Buenos Aires porque es cierto que esa provincia se perjudica en la coparticipación y necesita ser compensada, pero que entonces hay que incorporar a las cuentas otro enorme beneficio que recibe la provincia de Vidal: los monumentales subsidios a servicios públicos que la Nación vuelca básicamente sobre Ciudad de Buenos Aires (Caba) y el conurbano bonaerense, los veintitantos partidos de esa provincia que rodean a la Capital y que aloja a un cuarto de la población del país.Los 92 mil millones de los que habla Schiaretti vienen envenenados, como siempre sucede en las discusiones políticas, en particular si se dan en tiempos electorales.

Primero, como el propio gobernador lo expresa, la cifra no es anual, sino que corresponde a los datos de enero de 2016 a junio de este año.

Segundo, el monto total de los subsidios nacionales disminuyó levemente. Según la planilla de El Panal, las subvenciones que van Caba y PBA equivalieron a junio a sólo 35 por ciento de las que fueron allí en todo 2016 (también se achicaron las que van al resto del país, que equivalen al 27,1 por ciento). Si el año termina con una reducción general de subsidios, el monto absoluto en beneficio de Buenos Aires (y por ende el dinero a considerar en el toma y daca que propone Schiaretti) también disminuirá.

Tercero, los métodos administrativos y contables de la Nación hacen imposible distinguir cuánto dinero de esos subsidios privilegian a los porteños (7% de la población argentina), cuánto a los habitantes del conurbano (25% del país aproximadamente) y cuánto a los bonaerenses del interior (14% aproximadamente).

Es obvio que casi todo va a porteños y a conurbanitas, porque los subsidios que desde siempre privilegian a esa zona (y que en 12 años el kirchnerismo agrandó hasta un récord) terminan yendo ahí porque la Nación administra en forma directa servicios públicos que en otros distritos están a cargo de gobernadores e intendentes.

Entonces, cuando llega la hora de poner la cara para decidir aumentos tarifarios de servicios públicos como la distribución eléctrica, el agua, el transporte de media distancia o el colectivo urbano, a gobernadores e intendentes no les queda otra que dar aumentos. En cambio, los presidentes pueden apelar al enorme presupuesto nacional para “bancar” los servicios públicos de esa área.

En ese marco, el beneficio en exceso de 92 mil millones de la que habla Schiaretti no distingue entre Caba, conurbano y el resto de Buenos Aires. Pero, suponiendo que los subsidios beneficien a porteños y bonaerenses por igual, entonces el “exceso” puede repartirse: 78 mil millones fueron a bonaerenses en este último año y medio y 14 mil millones fueron a porteños en el mismo lapso.

Y, en el primer semestre de este año, 25 mil millones fueron a bonaerenses y 4.600 millones fueron a porteños.

¿Los bonaerenses terminarán 2017 con privilegios en subsidios extraordinarios por 50 mil millones (25 mil millones del primer semestre multiplicados por dos)?

Tal vez sea esa la cifra a considerar y no los 92 mil originales de los que habla el gobernador.

¿Cuáles son los subsidios más inequitativos? El peor es sin duda el del agua. Buenos Aires está sobre uno de los estuarios de agua dulce más grande del mundo mientras buena parte de la población del resto del país bebe agua con arsénico. Pese a eso, la Nación financió a la ineficiente y sospechada de corrupción Aysa (la distribuidora de agua del Gran Buenos Aires que estatizó el kirch­nerismo) con más de 21 mil millones de pesos en el último año. Equivale al 14 por ciento de todo el dinero recibido en subvenciones por las 22 provincias restantes para todos los servicios públicos.

El peor segundo es el subsidio a los ferrocarriles de pasajeros, por la sencilla razón de que él único lugar en el que existen es Gran Buenos Aires. Los demás miran de afuera. En el último año y medio fueron 47 mil millones de pesos, según el excel de Schiaretti.

Uno podría pensar que el privilegio de los trenes se compensa con las subvenciones al transporte colectivo, un servicio más extendido en el país. Pero no. Según Schiaretti, los colectivos de Caba y PBA recibieron en un año y medio 37.800 millones, un 30 por ciento más de lo que les hubiera correspondido si la Nación hubiera brindado un subsidio per ­cápita igual al que volcó en el resto del país.

Menos inequitativos o casi equitativos son los subsidios a la electricidad y al gas.

Fondo del Conurbano

El otro cálculo clave de esta pelea pasa por saber cuánto recibiría la Provincia de Buenos Aires si se elimina el tope al Fondo del Conurbano, como pide María Eugenia Vidal ante la Corte. Para el año pasado, la cifra equivale a unos 43 mil millones de pesos, según los funcionarios de Juan Schiaretti. Y para el primer semestre de este año serían unos 25 mil millones. ­Estas cifras son inferiores –o cuando mucho parecidas– a los subsidios nacionales en exceso que recibe la Provincia de Buenos Aires al ser privilegiada en este rubro por el Estado nacional. Por ende, tenderían a compensarse.
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