Tensionar sin romper: máxima que rige para alcaldes PJ

Frente a los corrimientos de intendentes de Hacemos por Córdoba a las filas del Frente de Todos, ya existen conversaciones para acordar “una campaña limpia”.

En Córdoba y para el peronismo, las legislativas se juegan un plato fuerte en la pulseada abierta por los intendentes y jefes comunales. Qué peronismo logrará el mayor volumen político territorial asoma como uno de los principales objetivos; a veces, hasta pareciera más importante que el propio resultado del 12 de septiembre.

Descontando que Juntos por el Cambio será el vencedor, el Frente de Todos y Hacemos por Córdoba mueven hoy sus fichas, pero pensando en el ´23 cuando el escenario local dé paso a un obligado proceso de reconfiguración de liderazgos y emerja inevitablemente una nueva camada de dirigentes.

Así como el peronismo del gobernador Juan Schiaretti creyó que, para preservar el poder provincial dentro de dos años, era necesario mantener la autonomía política del partido provincial y no aliarse al kirchnerismo para estos comicios; desde el frentetodismo están convencidos que es hoy el momento de consolidar y ampliar el proyecto nacional en Córdoba para sacar la mayor musculatura posible con la que pelear lo que se venga.

Y se sabía que en la línea de los municipios peronistas se abriría la parte más compleja de esta gran interna PJ en que terminarán convirtiéndose las legislativas para estos dos frentes políticos.

La puja por determinar qué espacio logrará el padrón de intendentes más grande, es interesante. Aunque por ahora con baja belicosidad, los movimientos de alcaldes que pasan de un lado hacia el otro, son incesantes desde hace unos días.

El todavía secretario de Obras Públicas de la Nación y primer candidato a diputado por el Frente de Todos, Martín Gill, es quizá el qué más rápido se está moviendo en ese sentido. En su carácter de candidato, pero con la estructura y los recursos del ministerio que conduce Gabriel Katopodis, está recorriendo cada rincón de la provincia llevando obras y nuevos anuncios.

Tal como reflejó este diario, la semana pasada logró que un nutrido grupo de intendentes alineados con el schiarettismo en los departamentos Marcos Juárez y Unión, blanqueara públicamente su respaldo a la postulación del villamariense.

Este medio pudo saber que, hace unos días, Gill encabezó también una reunión en el departamento San Justo con unos 12 alcaldes peronistas dispuestos a trabajar por la lista que comparte con el senador Carlos Caserio, un histórico referente de Punilla.

Lo cierto es que frente a este panorama de tensiones internas que se abre entre los jefes de gobiernos locales peronistas y el Panal, surgieron ya las primeras conversaciones para acordar los términos de una “campaña limpia”.

Una especie de pacto de no agresión vehiculizado a través de algunos referentes departamentales del oficialismo provincial que buscan evitar que la “circunstancial” división del peronismo cordobés para estas elecciones de medio término, terminen socavando el capital político construido durante décadas en cada departamento.

Muchos mensajes en esa línea llegaron a los alcaldes que decidieron quitarse la camiseta de Hacemos por Córdoba para ponerse la del Frente de Todos, apostando a la unidad como probable camino del peronismo cordobés para el 23.

Esa situación se vio materializada, por ejemplo, en el departamento Marcos Juárez. El viernes pasado, el intendente de Cruz Alta, Agustín González, uno de los primeros de esa zona en avisar de su adhesión a la candidatura de Gill, se reunión con Paula Córdoba, jefa comunal de Los Surgentes. Con la mujer que sigue en las filas del schiarettismo, se acordó desarrollar una campaña ordenada y de baja conflictividad en el departamento.

Claro que esas buenas intenciones no son ninguna garantía de que, con el correr de los días, la campaña termine con enfrentamientos directos. Difícilmente esa máxima dentro del PJ de “tensionar sin romper”, pueda sostenerse a lo largo y ancho de la provincia.