Una guía para saber qué hacer frente a la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento

Una guía para entender y prevenir la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. (Foto: Maarten van den Heuvel / Unsplash).

Por: FABIÁN GARCÍA

La Organización de Estados Interamericanos (OEI) junto a la ONG Faro Digital confeccionaron una guía de concientización sobre la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento. La guía puede ser utilizada en todas las escuelas e instituciones con el objetivo de dar recomendaciones y acompañamiento a los adolescentes.

Uno de los puntos de vista novedosos que muestra la guía, es que considera al sexting como “una práctica legítima, relacionada a la libertad sexual de cada persona. En un contexto donde la difusión de imágenes íntimas sin permiso se evidencia como un problema en auge, brindar consejos útiles es una estrategia para que quien lo desee, continúe con la práctica minimizando los posibles riesgos”.

Por ese motivo, “si bien es determinante comprender que la responsabilidad en estos casos recae únicamente en las personas que reenvían o difunden imágenes de otros u otras sin su permiso, se vuelve necesario elaborar estrategias de cuidado y prevención para quienes desean practicar sexting reduciendo riesgos”.

¿Qué es el sexting? La práctica de enviar fotos o videos sexuales o sensuales a través de medios digitales como chats, mails, o mensajes instantáneos.

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) es un organismo internacional de carácter gubernamental para la cooperación entre los países iberoamericanos en el campo de la educación, la ciencia, la tecnología y la cultura en el contexto del desarrollo integral, la democracia y la integración regional.

Faro Digital es una ONG que trabaja en Investigación, educación y comunicación. Su sitio Web es farodigital.org.

La portada de la guía elaborada por la OEI y Faro Digital.
RECOMENDACIONES

1) Enviar fotos o videos sólo por decisión. Recomienda “pedir ayuda ante extorsiones o chantajes para evitar que quien los amenaza cuente con información tan relevante de su intimidad. Alguien que es capaz de amenazar o exigir, también lo es de difundir”.

2) Anonimizar las imágenes. Señala que “al enviar una foto o video sexual o íntimo, es importante que no se vea la cara, tatuajes, marcas personales o de nacimiento ni accesorios que identifiquen a él o la protagonista. De esta manera, anonimizando el material, si se llega a difundir, no se asociará la imagen con su identidad”.

3) Denunciar. Plantea que “ante una imagen propia o ajena, subida a plataformas sin consentimiento, se debe denunciar en el mismo sitio para evitar que continúe circulando.

4) Tener en cuenta a “la nube”. Recuerda la guía que “muchas veces, quien recibe nuestra foto, muestra que la borra de su galería como prueba de que no podrá reenviarla. Es clave recordar que la mayoría de los dispositivos tienen una aplicación de guardado automático de fotos y videos en la nube. “Google fotos” es el ejemplo más utilizado entre los y las jóvenes. Es decir que cuando les muestran o se les pide que eliminen una foto de la galería, hay que exigir también que se borren de ‘la nube’”.

5) Tener un uso eficaz de contraseñas. Por último, sugiere que “para evitar el robo de imágenes íntimas guardadas en los dispositivos, es importante tenerlos bloqueados y evitar el ingreso de terceros. Algunas pautas importantes para un uso seguro de contraseñas: a) No utilizar datos personales como fecha de nacimiento, DNI, dirección, etc. b) No utilizar números consecutivos o iguales. c) Utilizar información difícil de adivinar, pero fácil de recordar. d) No compartir la contraseña, a excepción de los niños con sus padres. e) Renovarla cada tres o cuatro meses. f) Evitar utilizar la misma contraseña para todas las cuentas”.

CÓMO ABORDAR LA DIFUSIÓN DE IMÁGENES SIN CONSENTIMIENTO

La guía elaborada por Faro Digital y la OEI afirma que “el hecho de abordar la temática poniendo el foco en la difusión de las imágenes sin permiso y no en el envío/sexting, tiene que ver con la necesaria capacidad que debemos tener como personas adultas de comprender que la responsabilidad en el escenario planteado es de quien reenvía o comparte las imágenes y no en quien las envía”.

Agrega que “cuando pensamos estrategias de prevención y aborda

je, este eje debe ser siempre tenido en cuenta para evitar culpabilizar a la víctima y quitarle responsabilidad al victimario. Por ende, es clave trabajar en los siguientes ejes:

-Establecer como parte de la Educación Sexual Integral (ESI), tanto en instituciones educativas como en el núcleo intrafamiliar, a los espacios digitales. Así como se aborda el cuidado del propio cuerpo, la importancia de que las decisiones sean tomadas a partir del deseo, la necesidad de elegir a quién y cómo le mostramos nuestro cuerpo y lo necesario de establecer que “no es no” para relaciones cara a cara, se debe desplazar dicho enfoque a lo digital, sea por chat, correo, juegos online o cualquier plataforma digital.

-Establecer cadena de responsabilidades: en primera instancia la responsabilidad es de la persona que, sin permiso, reenvía o difunde las imágenes íntimas de otra u otro. Luego es clave comprender que cada “me gusta”, compartida o comentario positivo suma a la cadena de difusión y viralización, permitiendo que más gente vea dicho contenido y validando con la actitud, la acción del primer o primera responsable.

-Permitir que él o la responsable comprenda el contexto: en ese sentido se recomienda siempre abordar estas problemáticas desde la ESI y la violencia de género, para permitir ampliar el enfoque, corriendo el foco de lo personal y logrando que los o las responsables puedan indagar en las causas socioculturales de sus acciones.

CÓMO NACIÓ LA GUÍA

El trabajo nació luego que Faro Digital brindara diversos talleres de uso responsable de Internet a adolescentes en colegios de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.

Faro Digital relata en la Guía, que de los dos mil jóvenes que participaron de estas actividades, se observó que una gran mayoría había experimentado situaciones problemáticas relacionadas a la difusión de imágenes íntimas sin permiso.

Dijeron que en todas las divisiones de secundario en las que se llevaron adelante estos talleres hubo al menos un caso vivido por un o una estudiante en primera persona o en tercera persona. Otro hallazgo relacionado tuvo que ver con la percepción observada respecto de la compañía adulta.

En ese sentido, los adolescentes plantearon que se siente muy solos ante conflictos digitales en general y los causados por la difusión de imágenes íntimas sin permiso, en particular. Se producen, según esa experiencia, dos problemas: falta de empatía y carencia de conocimientos acerca de la problemática para ayudarlos y orientarlos frente a esta dificultad.

En las entrevistas realizadas surgió también la necesidad declarada de los jóvenes de contar con personas adultas de confianza que los ayuden y acompañen. Para la ONG, los chicos viven un problema relativamente nuevo, que es la difusión de imágenes íntimas sin permiso, y algo que potencia el daño de esta situación, es la ausencia de responsables que los acompañen con empatía e información.

VER LA GUÍA.

Fuente de este tema: Periodismo.com

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