Variante Delta en Córdoba: detuvieron a cinco personas por propagar el coronavirus

Desde que se inició la pandemia, en esa provincia murieron 6.135 personas, 828 de esas muertes por covid 19 ocurrieron en este mes de julio.

Por Marta Platía

Brote de la cepa Delta en Córdoba. (Fuente: Télam)
Brote de la cepa Delta en Córdoba.. Imagen: Télam

Aunque desde el gobierno de Juan Schiaretti insistan en que, por ahora, la llegada de la cepa Delta a Córdoba se trata de «un brote intrafamiliar», anoche había 20 contagiados directos; 800 personas aisladas y se habían hecho 318 testeos. A través de la directora de Epidemiología de la provincia se insistió en ese punto «intra» ya que «todos los casos fueron detectados», arguyó la funcionaria ante el Canal 10.

Pero Córdoba pareció en las últimas 48 horas «el ejemplo claro de cómo se inicia (o se continúa) una pandemia», le dijo a este diario el infectólogo Hugo Roland, ex director del Hospital Rawson. «Un viajero que regresa y no respeta el aislamiento. Contagia a su familia y luego a los que contacta en su deambular». El resultado, más de 20 infectados por contagio directo; y unas 800 personas aisladas, ya que a los contactos estrechos se sumaron anoche las comunidades educativas de cuatro colegios primarios cuyos alumnos y docentes están bajo testeo y vigilancia, porque había niñes entre los primeros contagiados y las escuelas están abiertas en modo presencial desde el 26 de julio, tras la decisión del gobierno de Juan Schiaretti.

Así están las cosas en lo que parece ser el inicio de la tercera ola covid en Córdoba.

“Todos sabíamos que esto podía pasar. Que iba a pasar. Era inevitable –opina el infectólogo Hugo Roland–. Más si se tienen abiertas las fronteras y si no hay controles presenciales concretos del Estado para con los viajeros. En este tipo de situaciones de catástrofes sanitarias hay que tener políticas claras de prevención. Cito dos o tres ejemplos. En Sidney (Australia) a la aparición de un solo viajero con Delta, hubo un confinamiento de dos semanas. Después de la final (de fútbol) Inglaterra-Italia en Wembley, pasaron diez días, los contagios arrasaron y cerraron Inglaterra. Se tuvo que confinar hasta el primer ministro (Boris Johnson)”.

Según Roland, «mientras más contagios haya, el virus tiene más posibilidad de mutar y generar prevalencias, como esta de la Delta. Mientras más circulación de organismo a organismo, más posibilidad de que el virus mute y se haga más o menos resistente. Es en cierta forma la teoría de Darwin confirmada 150 años después. La superviviencia del más fuerte. En este caso, la cepa que predomine«. Hugo Pizzi, infectólogo y docente de la Universidad de Córdoba, calificó el inicio de este brote como «una bomba epidemiológica» arrojada por un solo hombre. Con un fastidio evidente en su voz, le dijo al periodista Mario Pensavalle que «esto implica un retroceso»; y «es un tropiezo epidemiológico de grandes dimensiones. Por la indisciplina, por la falta de empatía, por la falta de sentido común de esta persona. La gente que llega al país sabe que está inmersa en una tragedia, pero además de saberlo, debe comportarse. Y sin embargo después viene una persona y nos tira una bomba epidemiológica de estas características. Realmente enoja mucho esta actitud».

Esa actitud es la que tuvo el paciente cero de la Delta en Córdoba: se trata de un hombre de 62 años que regresó desde Lima, Perú, el 19 de julio, hasta el Aeroparque Jorge Newbery, y desde allí a Córdoba. Su testeo dio negativo. Pero se le advirtió que a los siete días se le haría otro. No respetó la declaración jurada que firmó acerca de permanecer diez días aislado en su domicilio en un barrio de la capital cordobesa. «Parece que no hubo una fiesta, sino que fue a buscar un auto a la casa de un pariente y se quedó un rato con él y su familia. No mucho. Eso demuestra la rapidez en que se produce el contagio de esta cepa», confió a este diario un vocero del Ministerio de Salud cordobés.

Cuando el 26 de julio se le hizo el testeo y dio positivo de covid, sus muestras fueron enviadas al laboratorio provincial, donde se comprobó la presencia de la cepa Delta (originaria de la India) en sus muestras. Lo demás fue y ha sido seguir la cadena de contactos de este hombre.

Cinco imputados detenidos

Por la tarde se conoció que la Unidad Fiscal de Emergencia Sanitaria (UFES) imputó a cinco personas (de las cuales dos son ciudadanos peruanos), por violación del artículo 205 del Código Penal, que se refiere al cumplimiento de medidas de cuidado y restricción en una pandemia.

En el documento enviado a los medios de comunicación, informaron que dos son de nacionalidad peruana y tres son argentinos; y puntualizaron que «en el caso de los tres argentinos se constató que no guardaron aislamiento a pesar de conocer, tras haberse realizado los hisopados correspondientes, que eran positivos de covid 19 en su variante Delta. Aún así, los tres violaron el aislamiento y abrieron sus comercios atendiendo a clientes. Por ello que en estos tres casos la imputación fue por propagación de la enfermedad«.

Desde la UFES detallaron que «todos los casos forman parte del mismo nexo epidemiológico. Los cinco fueron detenidos y alojados en un hotel dispuesto por el área de epidemiología del Ministerio de Salud de la Provincia de Córdoba».

El factor humano

«La cepa Delta tiene un 140 por ciento más de transmisibilidad que la variante original (de Wuhan, China) y un 60 por ciento más que la Alfa, también llamada cepa británica, y se ha probado que evade en alguna proporción la inmunidad que dan las vacunas –explicó Hugo Roland–. Hay un estudio con la AstraZeneca. En los que tienen una dosis, en el 71 por ciento de los casos evita hospitalizaciones. Y con dos, en el 92 por ciento. En Escocia ocasionó el doble de internaciones que la variante Alfa. Y se estima que representará el 90 por ciento de los nuevos casos en Europa a finales de agosto».

El infectólogo hizo incapié en que «la estrategia era demorar el ingreso de esta variante hasta lograr más personas vacunadas, inmunizadas. Pero ya ve, no se pudo. Y si bien ahora las vacunas no resultan ideales, como ocurría con la primera variante, por lo menos evitarán hospitalizaciones. Hay que tener en cuenta que la difusión de virus no tiene voluntad. No tiene carácter. Al virus lo vamos modelando nosotros mismos cuando le damos oportunidad de multiplicarse. Acá, creo, lo terrible ahora es la presencialidad en las escuelas. Es una bomba de tiempo. No sólo debe haber una vigilancia de fronteras y viajeros más estricta que nunca. Las escuelas deben volver a la virtualidad. Estamos en la antesala de otra posible explosión. Se tiene que tener muy presente que los protocolos disminuyen el riesgo, pero no lo suprimen. No es así. De todas maneras (el virus) pasará. Lo único que podemos hacer es demorarlo y vacunar lo más rápido que se pueda. El gobierno (provincial) debe salir a vacunar casa por casa. Y sacar a los maestros y estudiantes de las escuelas. La presencialidad me parece un riesgo desmedido. Y ni hablar sobre nuevas flexibilizaciones en el fútbol o bailes de cuartetos. Mire –acentúa– es hasta simple: mientras más infectados, más saturación del sistema de salud, más mutaciones y más tiempo para superar todo esto».

El médico cirujano magister en Bioética Carlos «Pecas» Soriano observa lo que está sucediendo como «una suma de irresponsabilidades. El hombre no cumplió con su deber ciudadano en una pandemia; pero el Estado (nacional-provincial) es el primer responsable de que esto suceda. No se debería dejar librado a un particular, a personas de a pie, los cuidados en un contexto como éste. Tienen que existir políticas de Estado y controles para que no se disemine un virus«.

Desde el Hospital de Niños, Estela Giménez, titular de la Unión de Trabajadores de la Salud, dijo a Página/12 que «este es un nuevo golpe al terrible cansancio, al agotamiento y a la precariedad con la que estamos batallando desde que arrancó la pandemia». Giménez teme lo que pueda ocurrir si «la cepa se vuelve comunitaria, teniendo en cuenta que si bien bajaron las internaciones, hay muchos internados viejos que están en respirador hace 50 días. Los tratamientos a veces son muy prolongados o muy virulentos y terminan en una semana. No hay tiempo de descanso«. Desde el sector reclaman aumentos y una nueva paritaria. «Aquí en pediatría no hay tantos covid, pero sí una ocupación del 80 por ciento por enfermedades respiratorias propias del invierno. Nuestra terapia polivalente está trabajando al 110 por ciento literal, porque tenemos más camas que antes. Hay mucho niño menor de dos años. Muchos que no respiran bien y hay que pasar a instancias más complejas».

Volver a la virtualidad escolar

«Esta cepa circula en 95 países y acá entran 600 personas por día al país. Y como las provincias no controlan, el Estado Nacional debería hacerlo», recalcó Carlos Soriano. Resulta una irresponsabilidad tener clases presenciales y no tener una política preventiva para esto. A este virus se lo controla de dos maneras: vacunación de un 70 por ciento de la población y a los que llegan aplicarles un control estricto. No se le puede delegar a la responsabilidad ciudadana el control de una pandemia. Esto es una catástrofe sanitaria. Y estamos todavía a un mes de tener un 60 por ciento de vacunados. Hay mucha gente que no tiene la segunda dosis de Sputnik. Por lo tanto la política debería ser la prevención».

Soriano contabiliza que «cuando abrimos las clases el 1 de marzo había 4.600 infectados diarios en todo el país; y ahora hablamos de 14 mil. En Córdoba tenemos 2000 contagios registrados por día y unas veinte muertes diarias. El Estado tiene que poner pautas claras. Controlar. Es el primer responsable».

Al cierre de esta edición, la secretaria de Promoción y Prevención de la Salud, Gabriela Barbás, informó que ya son 20 los contagiados con la cepa Delta en la ciudad de Córdoba. A los 17 que se habían comprobado, se agregaron tres, «dos familiares directos» del viajero, y «una vecina que fue a comprar en la despensa» de dos de los tres ciudadanos argentinos que están detenidos e imputados por «propagación de enfermedad peligrosa». Según Barbás (la única funcionaria que pone la cara y da explicaciones desde el Ministerio de Salud), se siguen «esperando los resultados de los testeos que se hicieron a los contactos estrechos»; mientras se continúa en «la sanitización» de las cuatro escuelas a las que asisten los pequeños que fueron contagiados con la cepa Delta.